¿Es reálmente sólo Rock and Roll? (parte 1)

2 Nov

La relación entre el ocultismo y la contracultura musical se retrotrae a los orígenes decimonónicos y románticos del concepto de “juventud”. Así mismo, su vinculación con la ingeniería cultural de los poderes fácticos planetarios es más antigua e imbricada de lo que normalmente nos atrevemos a suponer.

por Franco Vico 

Todo se remonta a cierto momento en el siglo XIX o finales del siglo XVIII, en que la revolución industrial permitió la consolidación definitiva, luego de siglos de lucha, de una burguesía económica capaz de mantener a sus vástagos en condiciones de ocio creativo más o menos estables. Así, el hijo pródigo y oveja negra de la revolución industrial, el romanticismo, dio lugar al interés por lo invisible y lo desconocido, antes rechazado de cuajo por el mecanicismo racional del Iluminismo. Por primera vez en más de 18 siglos de Historia occidental la investigación artística, la experimentación con modos de vida no convencionales y el interés por lo sobrenatural convergían con un ingrediente jamás visto antes: el de una naciente cultura juvenil de proyección internacional, en abierta oposición a la sociedad establecida y sus normas.

Aleister Crowley (1875-1947) alias Frater Perdurabo y La Gran Bestia…

El revival esotérico del s.XIX podría periodizarse en dos grandes momentos. El primero, que abarca desde la Revolución Francesa a 1850, fue presidido por figuras como Goethe, William Blake o Swedenborg, este último retomado por Borges. El segundo- ya con Rimbaud y Verlaine revolcándose en una oscura buhardilla tras la Comuna de París- fue protagonizado por personajes mucho más controversiales, algunos de ellos cercanos por su excentricidad a nuestros rockstars contemporáneos. Entre ellos se encuentran George Gurdjieff- fundador de El Cuarto Camino-, Eliphas Levi- autor de Dogma y Ritual de la Alta Magia-, Madame Blavatzki- fundadora de la Sociedad Teosófica-, MacGregor Mathers- fundador de la Hermetic Order of the Golden Dawn– y su discípulo dilecto, Aleister Crowley, a.k.a. Frater Perdurabo y autoproclamado La Gran Bestia.

Haz tu Voluntad

La parada de nuestro viaje en la biografía de Crowley merece la pena por un único y fundamental motivo: no hay otro autor esoterista que haya influido más en la cultura popular de occidente y los movimientos juveniles de la segunda mitad del siglo XX- ya sea de forma natural o por medio de la ingeniería social elitista- que él. Proyectos y artistas tan dispares como The Beatles o Iron Maiden, entre una multitud de otros, han abrevado de su filosofía o incluso practican sus enseñanzas de manera formal en las Órdenes que él fundó. La portada de Sgt. Pepper lo tiene como asistente al supuesto funeral cifrado de McCartney y aparece brevemente en la novela gráfica From Hell de Allan Moore- autor de Watchmen y V de Vendetta-, en un cameo como un jovenzuelo que asegura que la Magia existe.

Aleister Crowley en el comic “The Big Book of Weirdos” de Carl Posey

Crowley, nacido en 1875- mismo año de la fundación de la Teosofía- fue criado en una pudiente y puritana familia inglesa de la cual heredó una gran fortuna a los 11 años de edad. Esto le permitió dedicarse al estudio de la magia y la espiritualidad, realizando viajes de conocimiento por América, Asia y África. Experimentador pansexual y medium durante la estrechez de la Inglaterra Victoriana, Crowley viaja con su esposa embarazada a Egipto en 1904. Allí, luego de una serie de revelaciones comienza a canalizar una voz que se identifica con el nombre de Aiwass y dice ser una entidad mensajera del dios Horus. Este ser comienza a dictarle un texto que al cabo de tres días de escritura canalizadora Crowley bautiza como Liber Al Vel Legis o El Libro de la Ley.

Behemoth, con el Hexagrama Unicursal como escenografía.

La mayor contribución filosófica del Libro de la Ley, y tal vez de Crowley en sí mismo, es la máxima “Haz lo que quieras, esa será toda la ley”. Según Crowley el mayor desafío espiritual del ser humano es sintonizarse y vivir de acuerdo a la “Verdadera Voluntad”, cuya expresión es el máximo potencial del individuo en armonía con el medio y más allá de cualquier principio moral o convención. Bajo esta máxima Crowley funda la filosofía thelemita o Thelema, palabra griega que significa “voluntad”. El principal símbolo de Thelema es el denominado hexagrama unicursal, utilizado en comics, anime y por la banda de death metal polaca Behemoth, quien aparte de dedicarle canciones y discos a Crowley, hace uso de este sello de la confianza en la propia divinidad, en sus shows y álbumes. Por su parte la banda de love metal finesa HIM ha creado su propia versión del símbolo thelémico llamada Heartagram, la cual combina un corazón y un pentáculo invertido.

Crowley en la portada de Sgt. Pepper Lonely Hearts Club Band, de The Beatles

Ya en la década del 20’ y luego de muchos viajes por EE.UU. y Argelia, Crowley se establece con su familia en Cefalú, cerca de Palermo, Sicilia, donde funda lo que se conoció como la Abadía de Thelema, una experiencia fundacional para la contracultura de décadas posteriores. La Abadía fue una pequeña comunidad proto-hippie que ya en la década del 20’ escandalizó a la Italia fascista con su narcosis, amor libre y por supuesto, ocultismo. Semejante cóctel explosivo fue detonado por el fallecimiento del thelemita Raoul Loveday bajo circunstancias de presunta intoxicación. La esposa del difunto denunció públicamente a Crowley por medio del Sunday Times inglés, lo cual hizo que el gobierno de Mussolini tomara cartas en el asunto y los expulsara de la península.

Fotograma del film “Invocation of my Demon Brother” de Kenneth Anger

Por su parte, el cineasta Kenneth Anger es un confeso thelemita. Considerado uno de los fundadores del video-arte contemporáneo, Anger realizó en 1969, junto a Mick Jagger en la composición del soundtrack, el film Invocation of my Demon Brother, un corto plagado de simbología y alusiones explicitas al sacrificio ritual y otros aspectos negativos de las fuerzas invisibles. Con anterioridad, ya en 1955, Anger pergeñó el inhallable film Thelema Abbey, rodado en la casa donde Crowley y compañía establecieron su cofradía.

La conspiración de Acuario

Existe gran cantidad de información que señala que los movimientos contraculturales de la década del 50’ en adelante fueron, en buena medida, cuidadosas orquestaciones del poder para impulsar el cambio social controlado, bajo una fachada de revuelta juvenil. En ese momento el mundo era testigo del traspaso transatlántico del poder hegemónico y EE.UU. se consolidaba como una nueva plataforma para el plan global de la élite.

Número 30 del Tabernacle Street en Londres, sede del Instituto Tavistock.

Para acelerar dicho esquema, que algunos jerarcas ya se encargaban de publicitar como Nuevo Orden Mundial, era necesario crear una brecha social capaz de generar las rupturas que permitan implantar una nueva escala de valores diseñada a medida. Los científicos sociales de think tanks y fundaciones de la élite, como el Instituto Tavistock de Relaciones Humanas y sus equivalentes en Stanford, Yale y otras principales universidades norteamericanas financiadas por los Rockefeller, Rothschild y otros clanes; sabían que no era necesario ni posible transformar la sociedad en su conjunto. Solo se necesitaba crear tendencias innovadoras que atrajeran a las jóvenes generaciones, para que en cuestión de 25 años los intereses y aspiraciones de la sociedad en su totalidad fueran completamente otros.

El cambio de Era astrológica que aun transitamos hacia el signo de Acuario, se inició, dependiendo la fuente, en 1948 o 1962. Acuario es un signo que favorece un renovado interés por búsquedas espirituales no guiadas institucionalmente por una Iglesia o Mesías, si no de índole personal. Dicho paradigma se traduciría en experimentaciones sexuales, con psicoactivos, en relaciones no convencionales y nuevos tipos de arte y cultura. Y, desde el punto de vista de la élite dominante, si eso era lo que iba a suceder, entonces había que suministrarlo en dosis tales que desataran caos social y fracturas de todo tipo.

Daniel Estulin y su libro “Los Secretos del Club Bildelberg”.

Bajo esta luz, es innegable la conexión del movimiento hippie y los beatniks con ciertas pistas perdidas a aspectos negativos del mundo de la simbología esotérica. El popular símbolo de la paz no es si no una ligera adaptación de la runa Toten, que simboliza la muerte, y que en la Alemania nazi se utilizaba junto a la fecha de un deceso en los certificados de defunción; una mal interpretación demasiado forzada si se tiene en cuenta que durante los 60’s representó todo lo contrario. Así mismo otros pretendidos símbolos de la paz y la unidad como la paloma blanca son asociados desde tiempos antiguos a los cultos paganos de la diosa Ishtar o Semiramis en Fenicia y Sumeria, o a sus equivalentes Afrodita y Venus en Grecia y Roma; todas ellas variaciones de la misma entidad reverenciada por la élite en monumentos como la estatua de la Libertad o por medio de adaptaciones cristianas como la mismísima Virgen María.

Muchos investigadores- del campo que habitualmente se denomina de modo peyorativo como Teoría de Conspiración- fallan en comprender que dichos cambios se hubieran y se estaban desarrollado de forma natural de todos modos. Por ello insisten en demonizar a un amplio espectro de fenómenos artísticos que fueron probados o se consideran, en parte, como producto de una mecánica planificada desde las sombras.

Cubierta del libro de Dr. John Coleman, “Conspirator’s Hierarchy”.

Sin embargo, e independientemente de la animosidad con que se ataquen ciertas vacas sagradas de la historia contracultural, las investigaciones están allí y merecen ser tenidas en cuenta. John Coleman, ex agente de MI6- Inteligencia Británica-, publicó en 1991 su libro Conspirator’s Hierarchy, donde vincula al Instituto Tavistock y sus equivalentes yanquees con Timothy Leary, Allen Gingsberg, la cultura beatnik, el acceso masivo al LSD y también- abróchense sus cinturones- con The Beatles.

Continua en parte 2

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  1. Y 500 años mas tarde pedimos perdón al pueblo judío III | Un Técnico Preocupado - 27 julio, 2014

    […] que los Beatles introdujeron en esta portada emblemática a Aleister Crowley (1875-1947) un satanista militante de la Hermetic Order of the Golden […]

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