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Intervienen la Biblioteca Vaticana y harán público su Archivo Secreto

24 Dic
Anaqueles del Archivio Segreto Vaticano (ital.) Paradójicamente su lema es "Lux In Arcana", Luz sobre el Misterio, en latín.

Anaqueles del Archivio Segreto Vaticano (ital.) Paradójicamente su lema es “Lux In Arcana”, Luz sobre el Misterio, en latín.

Fue el OPLIC, Organismo Planetario de Libertad del Conocimiento, tras una resolución del Tribunal Intergaláctico de la Tierra. También expropiaran la Biblioteca.

por El Futurólogo

ROMA. Esta mañana a primera hora una comitiva interventora del OPLIC- Organismo Planetario de Libertad del Conocimiento, dependiente del Tribunal Intergaláctico de la Tierra- liderada por Livio Zaugardi, irrumpió bajo amparo legal en la Biblioteca Vaticana. El objetivo de la operación, según el interventor afirmó en conferencia de prensa, es “liberar la ingente cantidad de antiquísimos volúmenes que contienen conocimientos invaluables que fueron premeditada y sistemáticamente sacados de circulación pública por la Iglesia Católica durante más de 2000 años por medio de la violencia y el engaño”.

De acuerdo a fuentes autorizadas del Tribunal Intergaláctico, el OPLIC procederá a designar funcionarios idoneos de la “Santa Sede” a los fines de garantizar la transparencia del proceso. Tras este operativo- que incluirá una minuciosa catalogación e inventario de los volúmenes y todos los bienes y recursos de la Bibliotheca Apostolica Vaticana, tal el nombre en latín-, la totalidad de los ejemplares, la infraestructura y todo objeto que la biblioteca contenga será expropiado de su histórico propietario directo, el papado, en nombre de “la humanidad y el planeta Tierra”.

La Biblioteca, incluido el Archivo Secreto en su totalidad, podrá ser consultada por el público general luego de finalizada la intervención, para lo cual no hay fecha cierta pero se estima un periódo que mediará entre 6 meses y un año, luego de lo cual la misma pasará a depender del Tribunal Intergaláctico de la Tierra. Hasta dicho momento, sin embargo, la Biblioteca y el Archivo podrán ser visitados por investigadores y estudiantes previa acreditación del OPLIC.

El vocero y archivista vaticano, Cardenal Jean-Louis Tauran, declaró la consternación de la milenaria institución eclesiática ante el hecho, el cual consideró un “atropello” que “atenta contra la preservación del saber para las futuras generaciones y pondría en peligro el bienestar de la humanidad si dicha información cayera en manos equivocadas”.

Por su parte Zaugardi afirmó que “Ya no se necesitará un visto bueno de nadie ni habrá conocimientos para unos pocos”. “Este es un paso venturoso en la historia de la humanidad” manifestó alegre el interventor, prometiendo además que el OPLIC no descansará hasta que “la humanidad entera goce de un pleno conocimiento de su verdadera historia y potencial como especie”, tras lo cual puede preverse futuras intervenciones en otros frentes. Al respecto autores de la talla de David Abufalia o Christopher Wickham expresaron su aprobación y celebraron el hecho. Entre otros documentos que la comunidad historiográfica internacional ansía hallar y que tendrían el potencial de reescribir la historia conocida, se encuentran los archivos ocultos sobre los primeros siglos del Cristianismo, la Inquisición, las Cruzadas y la relación de la Iglesia con la Conquista europea de América y otros continentes. Por otro lado, George Kavasillas y otros investigadores en areas como la ufología o el conspiracionismo esperan encontrar más información sobre la relación de inteligencias extraterrestres e interdimensionales con los sucesos humanos.

El parte oficial del OPLIC comunicó que la evolución detallada y paso a paso del proceso interventivo podrá seguirse en la web oficial del organismo www.oplic.com, con informes actualizados sobre el inventariado y catalogación de la Biblioteca y el archivo secreto.

Poliamor: “En una tierra de colores claros”

17 Dic

La modificacion de una legislacion  refleja las caracteristicas sociales y su dinamismo, en este caso la ley matrimonial para incluir el poliamor. En  un segmento de esta historia de ciencia ficcion* se describe un escenario demasiado similar a un posible futuro para ser pasada por alto.

besos robados

*Ciencia ficcion: dicese del genero literario y otros medios culturales, que tuvo una ingente cantidad de exponentes visionarios de calidad, que pronosticaban cambios tecnologicos economicos y sociales, esmeradamente atentos de los tonos emocionales complejos que incitaban en el publico. En algun momento entre la guerra fria y la explosion del consumismo de los años 80’s -90’s; fue desvirtuado y “salio de circulacion”, a salvo en grupos minoritarios.

bunker¿Qué ha quedado? Por una parte, un montón de temas conocidos, iconos y lugares comunes  (robots, naves espaciales, mutantes, etcétera) que se pueden utilizar y reutilizar sin tener que reinventarlos, y una serie de futuros que aun en sus versiones más terribles (yo agregaria en las más hermosas tambien) se han vuelto míticos, ajenos al tiempo histórico.” Alberto Chimal

Sin embargo, ¡parece haber esperanzas! gracias a un reciente incremento considerable en las legiones que salvaguardaron esta fuente de asombro y nuevos horizontes.

De la mano de varias obras en las pantalllas, la mente del publico se expande merced a sus naves con sonido espacial, protagonistas metrosexuales, bromas sobre schrödinger, apocalipsis subsidiados por banderas a rayas,  elfos estilistas, zombies asesinados por modelos clonadas, anteojos negros, vampiros brillantes y sigue la lista de joyas de los ultimos años, fieles en materia de reflejar los recovecos profundos de la mente humana.  Sin embargo, no podemos más que preguntarnos si…

Spaceman

¿Quizas es ésta una erupcion de la masa critica noosferica, manifestando grandes porciones de la poblacion como creyentes de la multiversalidad?

¿una simple y toscamente labrada aún, vulgarizacion de la ciencia, cual sueño y meta de Isaac Asimov ?

¿El mundo se volvio gay y/o nerd?

Sin mas desvarios los dejamos con la vision de Robert Sheckley.

Ahora es otro día, y estoy más animado. No sé por qué el pasado me provoca aprensiones tan mórbidas. Como me ha dicho Wolfing, el   pasado es siempre un estado de potencialidad, y sus diversos desenlaces pueden conocerse por el estado de uno en el presente.

Wolfing y los demás son grandes amigos, mejores de lo que merezco. Rara vez se irritan  conmigo, aun cuando mi educación en otro mundo me induce a cometer toda clase de torpezas involuntarias. Contemplan mi comportamiento con los ojos generosos del amor, yo hago lo mismo con ellos. Este es un día especíalisímo para mí, lo que aqui llaman ” un día de fuego en el cielo”. Empezó muy serenamente y sin indicios de lo que vendría.

Llamaron a la puerta.  Wolfing había venido a visitamos. Hablamos un rato de cosas intrascendentes. Un extraño la habria considerado una conversación normal, Pero Wolfing y yo tenemos vínculo-de-amistad. Esto significa que no puedo evitar interpretar las emociones que trasuntan sus gestos, ademanes y movimientos corporales.  Mi dominio del idioma ha mejorado inconmensurablemente desde esos ingenuos días en que pensaba que las palabras querían decir lo que decían y nada más; pero con frecuencia titubeo ante sutilezas congénitas, más propias de la telepatía que de una lengua hablada.

Wolfing tuvo la amabilidad y la valentía de ayudarme a salir de mi dilema. No sé cuántos escollos tuvo que superar, pero al fin atinó a decirme:

– Estos últimos días he estado muy tenso.

-¿Cuántos días? – pregunté.

– Tres.

Por lo tanto su tensión se remontaba al festival de Sarameish. Ahora estaba ruborizado y se mordía el labio. El esfuerzo de haber tenido que dar una clave tan directa le resultaba agobiante. A juzgar por su expresión, echaría a correr de un momento a otro.Yo tampoco las tenía todas conmigo. La insinuación habria sido suficiente para cualquier keldoríano, pero ¿le serviría a un tosco terrestre? Me impuse serenidad. Ahora enfrentaba las exigencias de la amistad, una responsabilidad tremenda.

– Ella no me ha hablado desde Sarameísh-díjo Wolfing,- y no pudo disimular del todo el temblor de su voz.

Ahora las cosas se aclaraban, y pude hablar con más seguridad- jEso mismo demuestra su preocupación! Tu conoces la proverbial reticencia de las mujeres y su afán de ocultar sus sentimientos más intensos. El amor de Lanea por ti …

-¿Amor? ¿Dijiste amor? Esa debe ser una exageración considerable, aunque bien intencionada.

Ahora pisaba un terreno seguro y decidi seguir adelante sin titubear. -Jamás exageraria en un asunto así!

-¡Amor! ¡No puedo creerlo!

– Entonces eres el único hombre de Morei que lo ignora. ¡Vamos, vuelve a tus cabales! El amor es esa relación ansiada y natural cuyo comienzo está siempre en el grupo-amistoso. Me imagino que lo  sabes.

–Lo se. -dijo Wolfing, vacilante- lo se abstractamente al menos. Pero uno nunca puede estar seguro de un individuo particular de antemano. Y con franqueza, tenia miedo de que tu…El_Santo_by_evacabrera

-Reí- Me viste como el capitán Destrozo, ese bárbaro celoso y posesivo de las comedias populares! O como una perversa criatura de un planeta maligno!Tal vez lo soy, pero no a tal extremo, amigo mio. Las delicadas obligaciones del grupo-amistoso son tan sagradas para mi como para ti. Wolfing quiso argumentar que nunca habia pensado nada semejante y tranquilizarme con  respecto a la hondura y fervor de su amistad. Pero lo  interrumpí, aceptando su emoción de antemano. Yo estaba exultante, pues por una vez habia intuido directamente la situación y sus requerimientos sin que me la hubiesen aclarado con pelos y señales. Y eso significaba que estaba empezando a cumplir con mi ambicion de igualarme a mi raza adoptiva y a mi grupo, de fundirme con ellos hasta ser absolutamente similar.

– Wolfing -dije-  el amor es la más sutil de las emociones, pero debe demostrarse palpablemente. Lanea está esperándote en el dormitorio. Lleva tu amor a su amor, y llevad mi amor con el vuestro.

WoIfing me apretó el hombro con fuerza, más allá de las palabras intercambiamos d’bnai, ese acuerdo total e inexpresable que trasciende los limites del lenguaje.

Mariska es rechoncha, saludable y un poco tonta, muy parecida al esposo, Grandinang. Tiene la tez parda y un sabor ligeramente salado. Siempre parece estar de buen humor, igual que Grandinang. También se le parece en muchas otras cosas. A veces, cuando hago el amor con ella, casi tengo la impresión de tener debajo a Grandinang.  Su departamento es un desquicio, las ropas no le sientan bien, y pienso que se lava menos de la cuenta. Para mí esto sólo le añade un encanto especial. Supongo que es (por contraste con Lanea, que es quisquillosa como un gato. (Un gato de la Tierra) He estado continuamente con Mariska dos días con sus noches.
Me mantengo en contacto con Lanea, desde luego. Hablamos por teléfono cada tantas horas. WoIfing tuvo que atender un problema familiar después de una sola noche con Lanea, y ambos quedaron muy contrariados. Le sugeri que probara suerte con Doerniche, quien me parecía más adecuado a su presente estado de  animo que Eliaming o Grandinang.

Pero cometi un desliz, Doerniche, al haber vencido simbolicamente al Díos de la Discordia, manzanadeladiscordia.está investido ahora con los atributos del Dios.  Es goemu  el equivalente más aproximado seria “ritualmente impuro”. Debe abstenerse de todo contacto físico por un mes, expiando las culpas de todos nosotros.       Al final de ese periodo, una sencilla ceremonia lo despojará de su divinidad y su goemu.

Por cierto no podía esperarse que yo supiera todo esto. Pero Lanea se enojó conmigo, pues le había mencionado en voz alta algo que ella no podía tener. De cualquier modo Lanea y yo tuvimos nuestra primera riña. Del principio al fin duró una hora, y nos causó una profunda conmoción.Sin embargo, pienso que nos ayudó a comprender la hondura y fortaleza de nuestro amor, y eso es bueno.  Mariska y yo lo estamos pasando tan bien que casi envidio a Grandinang. Afortunadamente no es necesario: como Mariska y yo estamos enamorados, la costumbre nos concede treinta días de contacto ilimitado. El único problema que me plantea esto es Lanea a  quien amo tiernamente.

Aquí debo hacer una pausa para aclarar mi utilizacion de la palabra “amor”. En  Kaldor esa palabra no existe. En este planeta, el amor nunca se expresa como un estado mental singular  (y por lo tanto esencialmente simple). Aquí se toma el amor por lo que es: la más compleja y exquisita de las emociones. En kaldoriano existen unas doscientas palabras que significan amor, y cada cual describe un estado emocional específico. Aqui intentan describir la infinita variedad, la variada intensidad y las exquisitas complejidades de ese espectro de emociones que en la Tierra rotulamos con una sola palabra, “amor” . Aqui nadie usaría un término tan vago. La emoción que siento por Mariska se denominamardradi y alude a una atraccion sencilla, esencialmente fsica, con dos o más afinidades no sexuales, que en conjunto ejercen una cantidad de fuerza psiquica . En cuanto a Lanea, estoy en ourmge.  Lo cual alude a un conjunto más profundo de estados psico-emocíonales, complejos y excitantes, el sabor semi prohibido y por lo tanto tentador de la extrañeza.

Supongo que el amor es tan complicado en la Tierra como en Kaldor. Pero aqui no es tabu  practicarlo ni mencionarlo. Todo  lo contrario Aquí uno puede tañer ese instrumento infinitamente complejo que es el amor. En cierto sentido, uno debe tañerlo. Si Kaldor significa algo, significa amor.

Este departamento es realmente una solucion ideal para todos. Viviendo todos aquí-yo, Grandinang, Wolfing, Eliaming, Doerntche, y nuestras esposas-, pudimos arreglarnos sin el estorbo de esos diagramas. Hemos adoptado otra práctica sexual, el beriang que en la Tierra podria llamarse ” orgia” .Sin embargo no es una orgía, al menos en el sentido que tiene la palabra en la Tierra. Aquí francamente, el beriang no es mucho más que una manera cómoda de hacer lo que ya estabamos haciendo.  Nos evita esas tediosas idas y vueltas de una habitación a otra y a uno le ahorra el papelón de entrar distraídamente en el dormitorio equivocado la noche equivocada.

CARTEL

El propósito del beriang es suprasexual. Cuando todos dormimos juntos en el mismo cuarto sobreviene un estado de hipersensualidad. Los problemas de precedencia quedan eliminados cuando los cuerpos tibios se tocan y confunden. El contacto sexual (aunque de suma importancia para nosotros) se vuelve secundario ante la alegria de dormir todos juntos y abrazados. El beriang es practicado con relativa continuidad por un tercio de la población, según me han dicho. Debo admitir que tiene sus desventajas, aunque son menores.

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La fuerza sexual acumulativa generada por diez personas que hacen el amor juntas noche tras noche provoca mareos y problemas auditivos a algunos individuos. Por otra parte, algunas personas no pueden aguantar estar juntos por tanto tiempo. A esta gente, con su ansia de soledad, se la considera alienada y es objeto de una piedad especial Y por último están esas irritaciones menores, los cambios de posición. Los quejidos, los gruñidos, los ronquidos, que impiden conciliar el sueño. (.. ) Siempre se pueden aprovechar los varios dormitorios desocupados, por supuesto, y yo lo he hecho ocasionalmente. Pero no me gusta abandonar a mis amigos; es un poco rudo y desconsiderado, y un kaldoriano nativo lo percibe mucho más que yo. En principio,  el beriang  es una actividad placentera y vale la pena aceptar los inconvenientes menores que acarrea. El beriang es el estado social al cual Kaldor aspira oficialmente, pues ejemplifica la cúspide de la integración. Pese a esto, Lanea y yo nos hemos tomado la costumbre de escaparnos solos. Nada menos que al depósito de arriba. He puesto un colchón en el suelo y allí hacemos el amor. No sé por que deseamos estar solos y alejados de todos los que queremos. Hay un jueguito que Lanea y yo hacemos con los dedos de los pies. No es nada avergonzante, pero nunca lo hemos hecho delante de otros. Tal vez nuestro deseo de estar solos tenga esa sencilla explicación.

Eliaming y yo hemos tenido un breve amorio y ahora ha terminado. Aun nos queremos,y nuestra amistad sigue intacta , pero ya no experimentamos ese deseo urgente que determinó nuestra relación y la volvia  mágica. Todavia lo considero hermoso, pero ya no siento el impulso de poseerlo.  tumblr_maxq7kB4c91r4vq6bo1_500

Lanea y yo estamos juntos de nuevo.  Durante tres semanas estuvimos  en nocoteth. Que puede definirse sin mayor precisión como una separación breve, sin pérdida de ourmge, cuya finalidad es incrementar el espectro y comprensión sensoriales (hetti) de cada uno y usarlos para lograr un nivel amoroso mas complejo  y gratificante.  Lanea y yo llegamos a un hetti  muy satisfactorio, y nuestros mutuos sentimientos nos han desplazado ahora a la categoria chaardi que consiste en la profundización y espiritualización de lo  que sentiamos en el ourmge.

Recibimos muchas felicitaciones por esto, como era de imaginar. Poco más del diez por ciento de la población llega al chaardi, y quienes lo alcanzan se convierten en héroes culturales, pero aunque es delicioso sobresalir, hemos decidido no intentar una nueva elevación de nuestras relaciones

en esto,  alien-and-man-copy1como en toda actividad, se corre el riesgo del exceso de especialización, con la consiguiente pérdida de contacto con otras corrientes vitales de la vida.

Creo que es posible excederse en todo y que el amor en un nivel más alto es autoerotismo.

Extracto de: En una tierra de colores claros” de Robert Sheckley

 

Votan ley para Casamiento Poliamoroso

9 Dic
Manifestantes en Marcha de Orgullo Poliamoroso en San Francisco, EE.UU.

Manifestantes en Marcha de Orgullo Poliamoroso en San Francisco, EE.UU.

El congreso votó por casi unanimidad la nueva ley para “uniones multiples”.

por El Futurologo

BUENOS AIRES – Ayer en sesiones extraordinarias se votó en cámara alta, a las 23:30 hs., la nueva ley de “uniones múltiples” o, como los mismos militantes del poliamor prefieren llamarla, ley de casamiento poliamoroso.

Se denomina poliamor a la práctica y aceptación de varias relaciones amorosas simultaneas y duraderas con el consentimiento de todas las personas involucradas, pudiendose generar múltiples patrones de relación que involucren a los participantes en diferentes niveles de jerarquía o igualdad de condiciones (ver información aquí). Así, el poliamor se distingue de otras prácticas como el swinging o las orgías en que las relaciones no son de mero sexo casual o recreativo si no que implican necesariamente el enamoramiento de las partes y la estabilidad de sus relaciónes.

El proyecto de ley fue impulsado por legisladores de Frente Amplio Progresista, Libres del Sur y Coalición Cívica entre otros bloques, junto con el oficialismo, basándose en legislaciones ya vigentes en Canadá y Holanda y en encuestas e informes de organismos investigadores que señalan al poliamor como una tendencia en vertiginoso ascenso en el país. La ley estipula varias figuras legales, como el “contrato de cohabitación” y la “unión o casamiento múltiple”, que pueden yuxtaponerse entre sí aportando una amplia gama de posibilidades para aquellos que practican el amor sin condicionamientos.

Militantes de Poliamor Argentina y otras organizaciones de diversidad sexual y LGTB se reunieron formando una verdadera multitud en la Plaza del Congreso para adherir al proyecto y seguir desde allí las sesiones. A las 17:15 se produjeron roses menores e intercambio de descalificativos entre estos y manifestantes pertenecientes a Acción Católica Argentina y el Opus Dei, quienes llamaron “aberrantes” y “degenerados” a los poliamorosos y prosiguienron a orar en las puertas del parlamento, ignorando tal vez que la Biblia misma alude a relaciones poligínicas en numerosos pasajes. Luego de unas leves escaramuzas el conflicto cesó cuando se votó la ley y la plaza estalló en ovaciones y besos.

La diputada por el FAP/Libres del Sur Victoria Donda, una de las principales impulsoras de la ley en cámara baja, expresó ayer su alegría por la doble sanción de la ley que estima es “un paso fundamental para que la ciudadanía cuente con más y mejores posibilidades para desarrollarse lagalmente en sociedad”. Donda vaticinó que la próxima apuesta sería la ley de Adopción para Polifamilias. Mientras tanto, hoy el registro civil de la Ciudad ya dio turno para las primeras dos poliuniones, de 3 varones y dos mujeres y 3 mujeres respecticamente.

La Singularidad

24 Nov

Un cuento de Sci.Fi metafísico, sobre la expansión del Universo en fast forward…

por Víctor Heco

Tardó en darse cuenta. Si hubiera prestado atención lo habría notado. Las cuatro cuadras que caminó hasta La Eulogia, le costaron una enormidad. Avanzaba con el cuerpo tirado hacia adelante, como empujando una etérea barrera que le ofrecía resistencia a cada paso. No había viento. El viento de agosto que recorre con furia las calles y agita los árboles hoy no soplaba. El cielo estaba despejado. Las hojas de los fresnos y plátanos permanecían inmóviles y sin embargo a él se le hacía trabajoso llegar al pub. Con un esfuerzo sobrehumano llegó a la ochava de Santa Fe y Avda. San Martín, de inmediato abrió la puerta y entonces si, la sensación de alivio lo invadió. Sintió como si hubiera escapado, a duras penas, de alguna sustancia viscosa que trataba de retenerlo, de impedirle avanzar.

El bar estaba desierto. Cosa muy rara a esa hora. Las once de la mañana, momento de café y charla intrascendente. De fútbol y política. De cigarrillos y chismes. Extraño. Ni el mozo estaba. Sobre la pared, a su espalda, un gran televisor mostraba imágenes del noticiero y de tanto en tanto las grandes sonrisas de los conductores anunciaban desgracias ocurridas aquí y en el mundo, mostrando plagas, huracanes, terremotos, mineros sepultados y escándalos del espectáculo. Avanzó con cautela. Estudiaba el ambiente. No estaba acostumbrado a ese silencio. A esa soledad. Tomó asiento junto a la ventana que da hacia la Avenida. Una ventana blanca, de esas antiguas, que se abren verticalmente, con medio vidrio. A su derecha, en diagonal veía el kiosco de Finito, justo en la esquina. También había poco movimiento. Todo muy quieto se dijo

Tal vez se distrajo. Tal vez porque era su costumbre, pensó, el mozo no lo consultó y directamente le trajo el café pero  lo cierto es que no vio nada de eso. Ni el mozo que se acercaba, ni la chica detrás de la barra sirviéndolo. Estaba mirando los coches detenidos en el semáforo cuando al dar vuelta la cabeza, vio el pocillo frente a el mientras que todo seguía solitario. Tampoco recordaba cuándo había encendido el cigarrillo, pero éste estaba humeante en el cenicero junto al recipiente con azúcar y edulcorante. Vio también dos sobrecitos rasgados en elocuente muestra de que los había volcado en la tacita. ¡Nada, no recordaba nada! ¡Qué sucede!, gritó. ¡¡ ¿Dónde están todos?!! Silencio, absoluto, opresivo y total silencio. Bajó la cabeza, trató de ordenar las ideas pero tampoco tenía ninguna. En su interior también había silencio, sólo alcanzaba a escuchar el televisor, por mas que no le prestara atención la voz le llegaba muy clara a sus oídos.

Escuchaba a alguien hablar en inglés y a pesar de no saber el idioma lo comprendía claramente. Quien hablaba parecía balbucear. Era una voz conocida. Alzó la vista y lo reconoció. Stephen Hawking, se dijo, el célebre astrofísico. Estaba explicando, con su metálica voz emitida a través de un ordenador,  su teoría acerca de que Dios, ni ninguna divinidad habían tenido nada que ver en el Big Bang. El decía que Dios no tuvo intervención cuando el infinitesimal punto conteniendo toda la materia y energía que hoy hay en el universo hizo explosión. En la colosal detonación ocurrida hace trece mil millones de años no hubo ninguna participación sobrenatural, sólo las leyes de la física. Sí, agregaba, hay un instante, inmediatamente anterior a eso en que esas leyes no se cumplen, eso se dio en llamar Singularidad. Aún no pudimos dilucidar ese hecho, agregaba el científico, pero algún día, lo sabremos. El periodista formuló una  pregunta pidiéndole precisiones sobre el Big Bang y Hawking dijo, con el lenguaje simple y llano de quien domina un tema: – Lo que ocurrió fue lo siguiente. Luego de la detonación, inmediatamente después de la Singularidad, la materia que hoy contiene el universo comenzó a expandirse. Toda la materia, la energía, la materia oscura, el hidrógeno, el helio, todo, empezó una expansión que aún continúa y los elementos químicos básicos comenzaron a combinarse y a formar las estrellas, las galaxias y los planetas. Todo surgió de ese momento mágico y, contrariamente a lo que se pensaba, la velocidad de expansión del universo continúa acelerándose. Llegará un día, dentro de millones de años, en que nuestro cielo no será tan luminoso como lo conocemos ahora, el cielo será oscuro pues las estrellas, se están desplazando.

Ese fue precisamente el momento en que se dio cuenta. ¡Claro!, dijo, ¡Es evidente! ¡¡Es eso!! Quería contarlo pero estaba solo. Su mente, que ahora si pensaba, realizó una pausa. Ordenó sus pensamientos y, reanudando la cadena de razonamientos concluyó que su dificultad para avanzar camino al pub no se debía a la debilidad o al  viento; ¡de ninguna manera! Se trataba simplemente de lo que había expresado el Dr. Hawking. Era muy simple. El café no era el café de hoy, era otro café, ¿de ayer? ¿De hace un año? Puede ser. A su alrededor, las paredes ya no eran las paredes del bar, eran las de la vieja farmacia que funcionaba en el lugar. El kiosco de Finito ya no estaba, había una vieja vinería. Al frente, el local del servicio de internet fue reemplazado por la antigua tienda Baravalle. Desapareció el semáforo, las calles eran de tierra. Lo compendió todo muy claramente. ¡El universo, su universo, había dejado de expandirse! Eso, con lo que el luchaba camino a La Eulogia, no era otra cosa que su universo en retroceso. Las cuatro cuadras que caminó desde su casa, fueron una lucha sin cuartel contra el infinito que se comprimía. Su infinito. Su espacio. Su tiempo.

Miró la mesa. Se estaba desdibujando. Tenía una extraña transparencia. Veía la mesa pero también el piso de madera entablonada. El humo del cigarrillo regresaba. La copa que rompiera quien sabe cuando, volvía a estar sana. Las cosas volvían a su lugar. El orden se restauraba. Los sobrecitos de edulcorante estaban sanos. Sus manos, ahora,  también eran traslúcidas. Su cuerpo, todo, era un simple contorno luminoso. Desde el televisor, Hawking parecía hablarle a el solamente. En este momento decía que dentro de millones de años, ese proceso de expansión se detendría y todo volvería a su punto inicial. ¡Mentira!, gritó, ¡Mentira! ¡Lo que se detiene y se contrae es el universo de cada uno, el proceso continúa, es infinito, es eterno.

Mientras gritaba eso, fue desmaterializándose. Ya no estaba en La Eulogia, con su olor a café y cigarrillos, debajo de él veía La Tierra, con sus océanos y sus nubes, pero continuaba su ascenso. Se sintió parte de todo. De la tierra, sus plantas y animales. Se asumió formando parte de cada una de las manifestaciones de vida del cosmos. En todo su ser, una total comprensión de las reglas inmutables de la creación, hizo explosión.

Se encontró admirando el espacio. Miró hacia el Sol y los gigantes planetas lejanos. Sobre un fondo oscuro, iluminados por la luz dorada de nuestra única estrella, en un magnífico claroscuro,  el perfecto mecanismo de sus órbitas realizaba su danza eterna. Pudo apreciar el proceso de formación de las estrellas. Contempló la muerte de otras. Las veía crecer hasta tamaños inimaginables y luego colapsar en una explosión dantesca, diseminado material estelar a los confines del universo. Se maravilló con la belleza de los pilares de la creación, aquellas reserva de materia cósmica  de dónde surgen las galaxias. Vio la errática orbita de los cometas, transportando agua y los elementos críticos para fundar la vida en mundos aún inexistentes. También, observó su vida, la que recordaba, ésta, la inmediata, que estaba finalizando y las que pudo tener. Supo de destinos alternativos, de mundos paralelos, de futuros probables. Experimento el dolor de sus tres fatales y consecutivos infartos. Entendió todo. Aquello que se dice, de que quien fallece puede repasar su vida era cierto. Cuando nuestro Universo comienza a contraerse también retrocede nuestro tiempo, volvemos al origen, volvemos a empezar, volvemos…

En ese momento, algo así como una voz que le transmitía con infinita ternura, se dejo oír en su esencia: -Bienvenido – le dijo a modo de saludo, Estás de regreso. No temas. Hawking pronto lo descubrirá. Yo Soy el que Soy. Yo soy la Singularidad.

Mas tranquilo, sabiéndose a salvo, se hizo uno con la creación.

Civilizar

19 Nov

Hialoidea Shrödinger nos acerca un clásico de la Ciencia Ficción, “Civilizar”, cuento corto del año 1954…

portada de la novela “¿Who?”, obra maestra de Budrys del año 1958.

por Algis Budrys

Después de tantos años, de tantas generaciones, los terráqueos estaban volviendo al hogar, pacíficamente, sometiéndose a la orden de exilio. ¿Cuál era el significado de todo ello? ¿Por qué dejaban los terráqueos que les expulsaran? No había luna, no había estrellas; el cielo estaba sombrío. Las luces del espaciopuerto elevaban hacia el cielo un paraguas amarillo-blancuzco, atravesado por los plateados reflejos arrojados por la nave en el sitio de despegue. Los grandes montacargas situados en las compuertas de carga de la nave hacían crujir sus cables, con un ruido desproporcionado. Exceptuando el constante rumor de fondo del ruido provocado por el esfuerzo del metal, el campo estaba tranquilo.

¿Está realmente tan tranquilo?, pensó Deric. ¿Era el silencio que se esconde en la vanguardia de una tormenta, a punto de ser rasgado en jirones cuando el viento repentinamente comienza a aullar? ¿Es así como va a terminar? Deric descansó su peso contra el raíl de la plataforma de observación, su ágil cuerpo extendido como una tensa cinta. Veía brillar las luces del campo desde la pulida oscuridad de su escondite, destellando en los cortados y plateados folículos de su cresta. ¿Es ésta la forma de actuar de los terráqueos? Exceptuando los gráciles cuerpos de su propia gente, que operaban en los silenciosos transportadores de carga que fluían de la nave, no había vida en el campo. Ni siquiera detrás de las grandes puertas de carga había ningún signo de movimiento. Debajo de él, al nivel del suelo, los Galácticos esperaban en su gran habitación que terminara la operación de carga. Luego habría una procesión de figuras, cargadas con su equipaje personal, caminando a través del campo hacia la nave. Habría mujeres llevando o guiando a ¡os niños, y hombres caminando al lado de ellas.

En el comienzo, cuando la orden había sido publicada, Deric había pensado que habría problemas, los Galácticos no eran mansos. Cuando eran lo suficientemente independientes en sus asuntos cotidianos, y aunque ocasionalmente discutían entre ellos, los había visto en emergencias unirse en un hermético y compacto grupo que operaba con una elevada y tranquila eficiencia. Había todas las razones para esperar algún tipo de demostración por parte de ellos. Nada había sucedido. Los Galácticos habían vendido sus pertenencias al gobierno sin un murmullo, y dispusieron de sus otras pertenencias no esenciales rápida y silenciosamente. Sus hijos habían sido borrados de todas las clases o grupos especiales a los que estuvieran atendiendo; se habían efectuado las despedidas, y ahora, un escaso mes GST después de la publicación de la orden dada por el Voroseii, los Galácticos estaban abandonando Voroseith, para no volver nunca. ¿Nunca? Incluso ahora, a Deric le resultaba casi imposible creerlo. La orden era específica, e impuesta, pero él había visto otras leyes relajadas o evadidas con el paso del tiempo. O, por ese motivo, superadas.

¿Era ésta igual? Deric había oído muchas historias acerca de los GSN y sus grandes y verdes naves que derramaban el fuego de un sol desde sus innumerables armas. ¿Estaban los terráqueos abandonando Voroseith de tal forma que el planeta quedaría desprotegido frente a los bombardeos del espacio exterior? No, esa posibilidad había sido considerada antes, y rechazada. Verdaderamente, ningún planeta solo podía enfrentarse a la Federación. Ni siquiera un grupo de sistemas solares podía hacerlo. La lección de la Secesión Ardan aún estaba fresca, y era terrible. Pero la protección de Voroseith residía en el mismo hecho de que era un solo planeta, y relativamente sin importancia para la Federación como un todo. Comparado con la flota de la GSN, su propia flota era un insignificante grupo de naves. Pero, nave a nave, era igual de mortal, y el precio de la conquista sería alto; demasiado alto para la ganancia que se obtendría. No habría ninguna guerra.

Aun así, ¿por qué no había ninguna protesta? Los Galácticos tenían hogar y propiedades en Voroseith. Los nietos de los pioneros habían crecido en este mundo. Había centenares de amistades, relaciones de negocios, lazos de mucho tipo. Como un amante de un extraño arte de composición como era la ópera, Deric sentiría la pérdida de los nuevos libretos Berkeley, porque nadie podía trabajar tan bien con Marto Lihh. La Federación misma no había hecho más que enviar las naves de transporte. Toda referencia a la orden había sido repentina, casual, como una cosa que existe sin preguntas.

El no dejaría que los Galácticos partieran y lo dejaran sin una respuesta. Se bajó del raíl y se deslizó rápidamente por la rampa hacia la habitación en la que estaban los terráqueos.

Aquí también había silencio; incluso los niños estaban callados. Los Galácticos se sentaban en hileras de bancos, dándose la cara los unos a los otros a través de los angostos pasillos. No había conversación, pero grupos de amigos se habían sentado juntos y ocasionalmente había una sonrisa o un movimiento de cabeza a través del pasillo.

Cuando Deric entró, algunas cabezas se giraron en su dirección. En cada caso, hubo una sonrisa amistosa en cuanto fue reconocido; algunas personas se separaron del grupo al que pertenecían y vinieron hacia él.

—¡Deric! —Era Morris, uno de los hombres que había trabajado con él en el museo. El Galáctico se dirigió hacia él rápidamente, y posó su mano detrás de la cabeza de Deric con un firme y amistoso golpecillo de bienvenida. Deric chocó gentilmente su mano derecha con la del terrícola.

—Pensé que bajarías —dijo Morris. Su cara estaba pesarosa ante el pensamiento de la partida. Ahora que estaba aquí, entre ellos, Deric sintió la extrañeza de la situación con más fuerza que antes. Nunca antes había visto un grupo de Galácticos sin ver su propia gente entre ellos. Parecía extraño darse cuenta de repente que ésta era la selección de Galácticos de Voroseith, que la mayor parte de esta frente se conocía menos entre sí que lo que conocían a los individuos Voroseii, entre los cuales habían trabajado y vivido; pero, de todas formas, ahora eran un grupo homogéneo y segregado por el mero hecho de que todos ellos eran Galácticos.

Era posible considerar el problema entero como una especie de rompecabezas intelectual, para ser evaluado a la luz de los factores económicos que habían hecho necesaria la orden. Pero Morris era su amigo y su compañero de trabajo, por lo tanto la situación se convertía en la de perder un buen amigo, no volver a ver a su familia, y aprender a recordar que el Día 184, GST, no era ya el cumpleaños de Susan Morris.

—Quería verte —dijo Deric—. No estoy seguro de que debería estar aquí, pero… —Se detuvo, vacilante—. Bueno…

Morris sonrió.

—Gracias, Deric. Los otros Galácticos que habían venido intercambiaron saludos con él. Cada uno de ellos, como Morris, reflejaban una pena tan grande como la de Deric. Vio a Berkeley, sentado solo al final de un banco; sus ojos estaban sombríos. ¿Cómo se siente él?, se preguntó Deric. Se volvió hacia Morris.

—Yo…, si es posible, ¿podría hablar con él? Sabes cuánto admiro su trabajo.

—Eso es fácil —dijo Morris—. Ven.

Deric siguió a su amigo a través del suelo de la sala de espera. Mientras pasaba entre los demás Galácticos que estaban sentados, pudo ver las mismas huellas de tristeza en sus ojos, tristeza, pero no protesta, no rebelión. Berkeley miró hacia arriba cuando oyó las palabras de Morris.

—¿Deric Liss?

—Volvió los ojos hacia Deric—. Por supuesto. —Se acercó y tocó el cuello de Deric cálidamente—. He leído su Historia cultural. Uno de los textos más valiosos que nunca he visto.

—Gracias —dijo Deric, brillándole los ojos. Completamente turbado, sintió que su cuerpo temblaba torpemente—. Siempre he admirado su trabajo —dijo impulsivamente, consciente del convencionalismo de la situación. Habiendo contestado al cumplido de Berkeley de la forma que lo había hecho, sonaba como un intercambio de ellos más que el sincero aprecio que quería demostrar. Pero Berkeley sonrió, sus ojos arrugándose en las esquinas.

—Nunca tendré un compositor como Marto Lihh para trabajar —dijo.

Un rastro de su anterior expresión melancólica regresó a su rostro. Deric no pudo seguir ocultando su turbación durante más tiempo. Miró a Morris y Berkeley.

—No puedo entender esto —dijo, su voz llena de desconcierto—. ¿Por qué se van? O si deben marcharse, ¿por qué no…? Dejó que la frase muriera. Uno no puede preguntarle a un hombre por qué no está resentido por la injusticia que uno ha cometido con él.

—¿Por qué no hacemos una demostración de nuestra famosa agresividad terrestre?— preguntó Berkeley, sonriendo.

—Sí. —Completamente desconcertado, añadió—: Y usted…, un hombre que está dejando todo lo que ama y por lo que trabaja… ¿No está usted, por lo menos, resentido por lo que nosotros hemos hecho? Berkeley movió la cabeza.

—¿Resentido? Su planeta está superpoblado. No hay otros planetas habitables en este sistema, y nosotros estamos compitiendo con ustedes por el poco lugar que hay. Es lo más natural que su gobierno tenga que considerar el bienestar de ustedes. Después de todo, somos una raza extranjera; éste es su planeta, para hacer con él lo que deseen. Considero que la orden ha sido una medida muy sabia, desde el punto de vista de su gente. Estoy seguro que el resto de nosotros piensa de la misma forma. Morris asintió.

—Pero la Federación…

—La Federación es exactamente eso…, no es un imperio. Ustedes tienen los privilegios de sus miembros… y los derechos, también —puntualizó Berkeley. Si él personalmente sentía una pérdida personal, la mantuvo dentro de sí.

—Aún sigo sin comprender. Cuando el grupo Ardan se separó, el resto de la Federación se negó a admitirlo —dijo Deric.

El rostro de Berkeley se nubló.

—La Secesión Ardan era una insurrección armada, nacida de la ambición frustrada y de un deseo de poder. Fue motivada únicamente por el deseo de los árdanos de volver a tener el control de la Federación.

—Pero ellos estaban tan justificados ante sus ojos como nosotros ante los nuestros — protestó Deric.

Berkeley irguió su cabeza. —Quizá, pero ¿y los disolucionistas de Ardan? ¿Era ése un signo de que todos los árdanos estaban de acuerdo con la política de su gobierno?

—Yo tampoco apruebo nuestra acción —replicó Deric.

Berkeley sonrió.

—Usted quiere decir que le duele porque es de alguna manera perentoria; y este sentimiento se ve aumentado por el hecho de que nosotros nos estamos sometiendo a ella sin acciones que la hagan parecer emocionalmente justificada. Si hubiésemos luchado, ustedes al menos podían haber sentido que quizá el hecho de quitar de en medio a los pendencieros terrícolas era algo necesario.

Algis Budrys, autor de Ciencia Ficción de origen lituano (1931-2008)

—Sí —admitió Deric, lentamente, abatido. Nunca había llevado su pensamiento tan lejos. —Pero ustedes no están activamente enojados ante la orden —continuó Berkeley—. Simpatizan con nosotros, pero no piensan que sea una situación ultrajante. El Galáctico tenía razón. Deric podía sentir moviéndose con embarazo otra vez.

—No sé qué decir —musitó. El libretista sonrió otra vez.

—No hace falta que diga nada —dijo cálidamente—. Nosotros hemos sabido desde el principio que esto ocurriría algún día. Lo habíamos aceptado, por lo que no nos ha venido como un choque demasiado fuerte. Deric sintió que otra vez sentía su desconcierto como una cosa viviente.

—Pero si lo sabían, ¿por qué vinieron? Recuerden la historia de las tres últimas generaciones. Después que fuimos contactados por la nave de exploración, su gente vino, se instaló en nuestra cultura, y comenzaron a vivir a nuestro lado. Más que a nuestro lado. Ustedes trabajaron para el mismo fin que nosotros: el progreso de la cultura y la civilización en Voroseith. Hablan nuestro idioma. Nunca han hecho nada para el beneficio de la Federación o de la misma Tierra. Era como si… como si fueran voroseiis, no extranjeros. Fue difícil de creer. Esperamos impuestos de algún tipo. Esperamos que trajeran sus artes y su ciencia, que mezclaran su cultura con la nuestra. Pero nada de eso ha sucedido. Y ahora, aunque sean Galácticos, no obstante son voroseiis. Si sabían que algún día tendrían que marcharse, ¿por qué han hecho de Voroseith un hogar más verdadero que el que cualquier planeta puede serlo? Berkeley, que había escrito poesía como un voroseii lo hubiera hecho, pensando en términos de una escala de seis tonos, dejó que una sombra de pesar cruzara por su rostro.

—Sí, imaginé que eso sería lo que ustedes esperarían. Fue lo que los árdanos hicieron, cuando dirigían la Federación. Está en lo cierto, y también está equivocado. Sonrió, casi pensativamente.

—Sí, Voroseith es un hogar para nosotros, y lo echaremos de menos. Pero de todas formas, estábamos trabajando para el beneficio de la Federación. Hemos tenido que actuar como si siempre hubiésemos vivido aquí… más que actuar teníamos que creer que siempre hubiésemos vivido aquí. Teníamos que dedicar todas nuestras sinceras energías a trabajar para Voroseith. Fue… —Dudó, y por un momento hubo una mirada perdida en su rostro—. Cuando nos dimos cuenta de que nuestro trabajo estaba hecho sentimos una conmoción. Voroseith está listo para el viaje interestelar.

—¿Espacio interestelar? —Deric sintió que su espalda se arqueaba desconcertada. Morris asintió.

—Está a punto. Ese es el motivo por el que ahora tienen su armada. Han estado trabajando en las técnicas necesarias.

—Pero la Federación gobierna la galaxia. ¿Por qué nos van a permitir que nos metamos en su territorio? Berkeley volvió a hablar.

—La Federación no gobierna nada; no se puede imponer la civilización por la fuerza. Es vuestro turno, como miembros de un movimiento civilizado, de salir y transmitirle lo que poseéis a otras gentes. El espacio está lleno de mundos, y de gente. La Tierra guía la Federación, es cierto, pero no la dirige; nadie lo hace. Trabajamos con el común denominador de la civilización entre nosotros; pero es «civilización» como un concepto abstracto, no como un rígido patrón universal de algún tipo, dentro del cual cada cultura debe ser encajada y forzada, apretada dentro de un molde para el que nunca ha estado preparada.

—¿Hemos intentado alguna vez que hicierais las cosas a nuestra manera? —preguntó Morris.

Deric movió su mano en señal de negación.

—No, no lo habéis hecho. Habéis aprendido de nosotros, y luego os habéis convertido en la mayor parte en individuos que trabajaban para elevar nuestra cultura. Habéis traído un enfoque nuevo a muchos problemas; pero era un acercamiento basado en las raíces de nuestra cultura, no de la vuestra.

Se detuvo. El anunciador crujió.

—Toda la carga está ya a bordo. Los pasajeros pueden embarcar. —La voz del anunciador perdió su impersonalidad. Otro voroseii estaba despidiendo a sus amigos—. Buena suerte, terrícolas. Las filas de sentados Galácticos se levantaron, aún silenciosos, a pesar de la confusión de pies, del ruido de los equipajes cuando eran levantados. —O sea, que ahora estaremos en el espacio a vuestro lado —afirmó Deric a Berkeley. El Galáctico asintió.

—Cuando grupos como el nuestro dejan un mundo, es la señal histórica de que otra raza está yendo hacia las estrellas, civilizada, para civilizar. Deric sintió que una oleada de orgullo le atravesaba.

—Entonces, esto era un estadio, como el tiempo de la nave exploradora durante el cual hemos sido entrenados.

Morris movió la cabeza.

—No entrenados. La nave exploradora era una prueba, de verdad, pero una prueba diseñada para medir nada más que vuestra habilidad para concebir otras razas por debajo de la vuestra, y vuestra presteza para aceptar el hecho de que el viaje interestelar era una realidad. ¿Por qué debíamos entrenaros? Nuestra cultura no es superior a la vuestra en ningún aspecto, y hay demasiada diversidad de razas en el espacio, y demasiados pocos terrícolas como para justificar, aun remotamente, cualquier intento de obligaros a hacer las cosas como se hacen en la Tierra. No, hemos sido enviados para el único motivo de acostumbraros a trabajar al lado de otras razas. No éramos instructores sino compañeros de trabajo. La mayor parte de los Galácticos estaban ya atravesando la puerta que les llevaría hacia el campo. Morris y Berkeley tocaron el cuello de Deric otra vez.

—Adiós, Deric —dijo Morris. Deric miró al comienzo de la hoja. —Pero… ¡es el manuscrito original de la Epopeya de Llersthein! Berkeley asintió.

—Cójalo. Lo recordaré, y además nadie podrá entenderlo realmente donde voy. Deric miró al Galáctico. Sus ojos volvían a estar sombríos, y aunque no era realmente uno de los suyos —teóricamente, las expresiones faciales de una raza eran incomprensibles para la otra—, Deric pudo leer lo que yacía en la mente, detrás de los ojos, y no se le ocurrió que había algo importante debajo del hecho de que pudiera interpretar su expresión.

—Gracias —dijo, y dejó que la posición de sus manos y el movimiento de su cuerpo le indicara a Berkeley cuáles eran sus sentimientos. Los dos Galácticos cogieron su equipaje y lo equilibraron sobre sus hombros, y se unieron a los grupos de sus respectivas familias, que les estaban esperando. Deric se quedó donde estaba, observándolos marchar, aun intentando aferrar lo que había vislumbrado, semicomprendido. También era importante, lo sabía. Explicaba, más que la tristeza, el silencio que se había cernido sobre la sala de espera, el extraño sentimiento por el que los Galácticos se habían unido en numerosos grupos pequeños, cada uno de ellos volviéndose hacia su familia y hacia sus amigos más inmediatos. Como si estuvieran en peligro…

¡Miedo! ¡Estaban asustados! Morris, Berkeley…, todos ellos. Los vio llegar a la puerta y esperar a sus familias, que les precedieron. Enroscó sus músculos y se deslizó hacia adelante con un rápido movimiento.

—¡Esperad! Berkeley y Morris se giraron hacia él, interrogándole con la mirada.

—¿Adonde vais? —preguntó Deric—. ¿Qué vais a hacer?

—No lo sé —dijo Berkeley—. No lo sé —repitió lentamente—. Nos llevan a la Tierra.

Y ahora pudo ver Deric plenamente la desnuda incertidumbre en sus ojos, la ansiedad, el viscoso matiz del miedo.

—Tenemos que seguir yendo de un sitio a otro —dijo Morris, con una repentina brusquedad, la brusquedad de los nervios tirantes hasta el punto en que cantaban y vibraban, esperando un peso nuevo para estallar y azotar con efectos mortales. Berkeley sonrió a Deric: pero había blancas manchas a lo largo de su mandíbula. Dejó caer una mano amistosa en el cuello de Deric.

—Me gustaba esto —dijo pensativamente—. Nací aquí, al igual que mi padre. Miró hacia arriba, a través de los cristales de la puerta de salida, y en ese momento, el cielo sombrío finalmente se abrió, y la luz de las estrellas brilló a través de las nubes. Berkeley retrocedió como si algo le hubiese golpeado. Entonces se sacudió y sonrió ampliamente, con la amplia sonrisa de pelea que es la marca de fábrica de los terrícolas. Aun así, había algo escondido en su voz cuando dijo: —Me pregunto cómo será la Tierra.

—¡Ven! —dijo Morris, y casi empujó a Berkeley a través de la puerta. Levantó su mano en una última despedida a Deric, y Berkeley, con la mano de Morris en su hombro, sernigirado, movió su mano disculpando el nerviosismo de su amigo.

Deric continuó mirándoles, sintiendo los primeros comienzos de un hilillo de conocimiento en su conciencia, sabiendo que el hilillo se convertiría en un vivo y saltarín torrente. Cuando viniera sería mejor que él estuviera muy, muy ocupado, en algún trabajo lo suficientemente sin importancia como para que no se malograra con las manos temblorosas, o con una visión nublada. ¿Qué era lo que había dicho el anunciador? ¿Adiós, terrícolas? Movió la cabeza en la clásica forma terrestre, se giró, se deslizó subiendo por la rampa que iba a la plataforma de observación, vio a los últimos Galácticos entrar en la nave que estaba esperando.

—Buena suerte, Voroseii —dijo suavemente, cuando sus hermanos se iban, sin protestar, al exilio.

Mi filosofía del Alfa al Omega

10 Nov

por Franco Vico

Ciudad estado del futuro nombrada por mi como Newtopia, en honor al país conceptual del mismo nombre inventado por John Lennon y Yoko Ono (1)

Estábamos con Alfa en un restaurant griego. ¿Qué mejor lugar para ubicar la siguiente historia que un sitio donde sirven comidas del país que, dicen, empezó la civilización? Yo, por Gilgamesh y Nippur de Lagash, prefiero pensar que la Civilización comenzó en la Mesopotamia, o que cada civilización es el comienzo de la Civilización. Pero a los fines anecdóticos del presente escrito, el de la cantina griega es un dato adecuado.

Yo pedí una mousaká, Alfa keftedes y suvlakias.

Omega soy yo. Alfa es cualquiera que me ayude a maravillarme sobre como funciona todo. (2)

Alfa: –El otro día estaba viendo el catálogo de tu muestra (Predicciones 2006) ¿que es eso del 2012?

Le hice a Alfa una escueta síntesis sobre las profecías mayas, sobre el incremento de la frecuencia vibratoria del planeta, sobre la evolución de la consciencia a escala global y universal, etc.

Omega: –¿Sabias algo al respecto?

A: –La verdad que no, no conocía la información pero lo que me contás coincide muy bien con algunas experiencias que tuve…¿Conoces el Santo Daime? (3)

O: –¿Cómo?, no, ¿qué es eso?

A: Santo Daime. Es una práctica espiritual y una filosofía de vida, una serie de ceremonias en las que se canta, se baila, se toma ayahuasca.

O: –Ah, mirá vos, ¿y tomaste?

A: –Si.

O: –¿Y que te pasó? ¿Vomitaste?

A: –No, no todo el mundo vomita. La gente que vomita es para purificarse. Hay gente a la que no le sucede nada, sólo están atentos, muy concentrados en el ahora. Hay otros que viajan al pasado o tienen visiones de animales o lugares extraños. Y algunos, muy pocos, muy raras veces viajan al futuro. Yo, viajé al futuro.

O: –¡Wow!

En este punto de la conversación mi comida ya se enfriaba, mientras Alfa seguía hablando, a veces con la boca llena y otras mientras untaba las brochetas.

O: –¿Y que viste?

A: –Se va a inundar todo. Van a quedar solamente secos los lugares altos de montañas. Los gobiernos y corporaciones ya están haciendo refugios en los lugares más altos. Ví que mucha gente se va a salvar. Y que muchos no.

A estas alturas yo ni siquiera hablaba, sólo escuchaba boquiabierto el vaticinio de Alfa, que seguía sirviendo vino y untando brochetas:- La mayoría de los que se salven será por voluntad de los gobiernos. Pero algunos se van a salvar por elección divina, digamos. Por tener algo que aprender o misiones que cumplir…

Yo difícilmente podía articular palabra ante tamaña revelación. Pero Alfa continuó:- …existe tecnología humana que no conocemos, que no está divulgada y ni siquiera nos imaginamos. En un momento ví cómo cortaban como con un laser o algo así, la cima de una montaña, para construir una ciudad arriba…- luego de esto soltó una breve carcajada al ver mi cara.

La calidad y la cantidad de la información me superaron totalmente. La acrópolis futurista, el éxodo a las montañas, la tecnología sci-fi, todo esto parecía salido de una épica de motos de agua, mutantes y visitantes de otros mundos con las que tanto me fascino. Aun así, me resultaba completamente verosímil y probable. No podía para de alzar las cejas. Nada más alargué a Alfa la copa y me sirvió vino.

A: -Dale, comé, después te cuento más…-

Noviembre de 2009

1 Declaration of Independence of Newtopia, fragmento del Documental The U.S. vs. John Lennon; 2006, Dir.: David Leaf, John Scheinfeld.

2 Warhol, Andy; Mi Filosofía de la A a la B y de la B a la A. Barcelona, Fabula Tusquets Ed., 2002, Pág.13: “Me despierto y llamo a B. B es cualquiera que me ayude a matar el tiempo. B es cualquiera y yo no soy nadie. B y yo.”

3 Santo Daime, Wikipedia.com

Para los Guerreros de la Libertad Total

2 Nov

por Lisandro Casiardi

Muchos son los autores que hablan de chamanismo, plantas sagradas y la utilización de lo que Huxley llamaba el “atajo tóxico”, como via de sabiduría y ampliación de la consciencia. Sin embargo creo que son contados los que han logrado un grado de precisión en las descripciones de sus experiencias que derive en el valor pragmático de sus relatos, sin negociar la calidad literaria de su obra. Carlos Castaneda- estimo- se encuentra entre uno de ellos. Su historia personal permanece misteriosa incluso para aquellos que mejor lo conocieron y mucho se ha puesto en duda la supuesta valía de sus trabajos como investigaciones antropológicas sobre la sabiduría de los pueblos de México antiguo. La mismísima existencia de Don Juan Matus- su maestro yaqui y co-protagonista de los relatos- aparece como quimérica y la reputación de Castaneda fue y es cuestionada, aun por muchos de sus seguidores. No obstante la sabiduría contenida por la obra castanediana es inexpunable, ya que es suceptible de ser comprobada, en cualquiera de sus grados, por quienquiera que desande un camino espiritual de manera seria y persistente: he ahí donde radica su valor intrínseco, más allá de ninguna certificación académica o impugnación personal a la controversial figura de su autor.

A continuación transcribiré fragmentos del capítulo 2, “Los Pinches Tiranos”, del libro “El Fuego Interior”, acerca de la “importancia personal” (llamada por nosotros Ego) y lo fundamental de su erradicación para el guerrero.

Espero que lo disfruten y puedan leer la totalidad de libro…

[…] Al momento en que don Juan y yo salíamos de la casa la Gorda nos intercepto y nos exigió que la llevaramos con nosotros. Parecía determinada a seguirnos. Con vos muy firme don Juan le dijo que tenía que discutir algo conmigo en privado.

– Van a hablar de mí- dijo la Gorda; su tono y sus gestos traicionaban tanto su desconfianza como su enojo.

– Pues, sí- repuso don Juan secamente. Pasó frente a ella sin volverse a mirarla.

Lo seguí y caminamos en silencio hasta la plaza del pueblo.

Cuando nos sentamos le pregunté que qué demonios podríamos discutir acerca de la Gorda. Todavía me molestaba la amenazante manera como me había mirado cuando salíamos de la casa.

– No tenemos nada que discutir acerca de la Gorda o de ninguna otra persona- repuso-. Le dije eso solo para aguijonear su enorme importancia personal. Y dio resultado. Está furiosa con nosotros. Yo la conozco bien, estuvo hablando consigo misma y ya se dijo lo suficiente para darse confianza y para sentirse indignada porque no la trajimos y por haber quedado como tonta. No me sorprendería si se nos viene encima en este banco.

Quejándome a medias, le dije que me había hecho sentir muy mal al negarse a hablarme desde mi llegada a su casa. Me miró y arqueó las cejas. Una sonrisa apareció fugazmente en sus labios y se desvaneció. Me dí cuenta que me daba a entender que yo estaba tan confuso como la Gorda.

– Te estuve aguijoneando tu importancia personal- dijo frunciendo el entrecejo.- La importancia personal es nuestro mayor enemigo. Piénsalo, aquello que nos debilita es sentirnos ofendidos por los hechos y malhechos de nuestros semejantes. Nuestra importancia personal requiere que pasemos la mayor parte de nuestras vidas ofendidos por alguien.

-Los nuevos videntes recomendaban que se debían llevar a cabo todos los esfuerzos posibles para erradicarla de la vida de los guerreros. Yo he seguido esa recomendación al pié de la letra y he tratado de demostrarte por todos los medios posibles que sin importancia personal somos invulnerables.-

Mientras lo escuchaba, de pronto sus ojos se volvieron muy brillantes. La idea que se me ocurrió, de inmediato, fue que parecía estar a punto de reírse, y que no había motivo para hacerlo, cuando me sobresaltó una repentina y dolorosa bofetada en el lado derecho de la cara.

Me levanté de un salto. La gorda estaba parada a mis espaldas, con la mano aun alzada, su cara estaba roja de ira.

– Ahora sí puedes decir lo que quieras de mí, y con más razón- gritó.- ¡Pero si tienes algo que decir, dímelo en mi cara, hijo de la chingada!-

Su arranque pareció haberla agotado; se sentó en el suelo y comenzó a llorar. Don Juan estaba inmovilizado por un júbilo inexpresable. Yo estaba tieso de pura furia. La Gorda me fulminó con la mirada y luego se volvió hacia don Juan, y le dijo sumisamente que no teníamos ningún derecho a criticarla.

Don Juan se rió con tanta fuerza que se dobló casi hasta el suelo. Ni siquiera podía hablar. Dos o tres veces trató de decirme algo pero finalmente se incorporó y se alejó, con el cuerpo aun sacudido por espasmos de risa.

Yo estaba a punto de correr tras él, todavía furioso contra la Gorda, quién es ese momento me parecía despreciable, cuando me ocurrió algo extraordinario. Supe, instantáneamente, qué era lo que había hecho reír tanto a don Juan. La Gorda y yo eramos horrendamente parecidos. Nuestra importancia personal era gigantesca. Mi sorpresa y mi furia al ser abofeteado eran exactamente iguales a la ira y la desconfianza de la Gorda. Don Juan tenía razón. La carga de importancia personal es en verdad un terrible estorbo.

Corrí tras él, exaltado, lagrimas me brotaban de los ojos. Lo alcancé y le dije lo que había comprendido. En sus ojos había un brillo de malicia y deleite.

[…] Regresamos a la casa. Don Juan les contó a todos lo que había hecho la Gorda. El deleite de los videntes y las bromas que habían hecho al respecto aumento el desasosiego de la Gorda.

-La importancia personal no puede combatirse con delicadezas.- comentó don Juan cuando expresé mi preocupación acerca del estado de ánimo de la Gorda.

[…] – Los guerreros combaten la importancia personal como cuestión de estrategia, no como cuestión de fe.- repuso.- Tu error es entender lo que digo en términos de moralidad. […] -Lo que tu estás viendo como moralidad es simplemente mi impecabilidad- dijo.

[…]- La impecabilidad no es otra cosa que el uso adecuado de la energía- dijo.- Todo lo que yo te digo no tiene un ápice de moralidad. He ahorrado energía y eso me hace impecable. Para poder entender esto tu tienes que haber ahorrado suficiente energía, o no lo entenderá jamás.

[…]- Los guerreros hacen inventarios estratégicos- dijo.- Hacen listas de sus actividades y sus intereses. Luego deciden cuáles de ellos pueden cambiarse para, de ese modo, dar un descanso a su gasto de energía.

[…] Don Juan dijo entonces que en los inventarios estratégicos de los guerreros, la importancia personal figura como la actividad que consume la mayor cantidad de energía, y que por eso se esforzaban por erradicarla.

– Una de las primeras preocupaciones del guerrero es liberar esa energía para enfrentarse con ella a lo desconocido- prosiguió don Juan-. La acción de recanalizar esa energía es la impecabilidad.

Dijo que la estrategia más efectiva fue desarrollada por los videntes de la Conquista […] que consiste en seis elementos que tienen influencia recíproca. Cinco de ellos se llaman los atributos del ser guerrero: Control, Disciplina, Refrenamiento, la habilidad de escoger el momento oportuno, y el Intento. Estos cinco elementos pertenecen al mundo privado del guerrero que lucha por perder su importancia personal. El sexto elemento, que es quizás el más importante de todos, pertenece al mundo exterior y se llama el Pinche Tirano.

[…] – Estoy realmente perdido- dije-. El otro día dijo Ud. que la Gorda es la pinche tirana de mi vida. ¿Qué es exactamente un pinche tirano?

– Un pinche tirano es un torturador- comentó-. Alguien que tiene el poder de acabar con los guerreros, o alguien que simplemente les hace la vida imposible.

[…] – Todavía no has puesto en juego los ingredientes de la estrategia de los nuevos videntes- dijo-. Una vez que lo hagas, sabrás cuán eficaz e ingeniosa es la estratagema de usar a un pinche tirano. Te aseguro que no sólo elimina la importancia personal, si no que también prepara a los guerreros para entender que la impecabilidad es lo único que cuenta en el camino del conocimiento.

[…] Mi benefactor siempre decía que el guerrero que se topa con un pinche tirano es un guerrero afortunado. Su filosofía era que si no tienes la suerte de encontrar a uno en tu camino, tienes que salir a buscarlo.

[…] Si uno se las puede ver con los pinches tiranos, uno ciertamente puede enfrentarse a lo desconocido sin peligro y luego, incluso, uno puede sobrevivir a la presencia de lo que no se puede conocer. […] Es sólo ahora que lo sabemos, sabemos que nada puede templar tan bien el espíritu de un guerrero como el tratar con personas imposibles en posiciones de poder. Sólo bajo esas circunstancias pueden los guerreros adquirir la sobriedad y la serenidad necesaria para ponerse frente a frente a lo que no se puede conocer.

[…] – ¿ Ud. encontró un pinche tirano, don Juan?-

– Tuve suerte. Un verdadero ogro me encontró a mí.-

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