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“A Aaron lo mató el Gobierno”

16 Ene

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Lo dijo Robert Swartz- padre de Aaron Swartz, activista por la libertad de información- y culpó a los fiscales de los EE.UU. por la muerte de su hijo. Adrew Blake, de RT, informa desde el conmovedor funeral del martes por la mañana en las afueras de Chicago.

Trad. por Christian Colangelo y Franco Vico – Fuente original RT.com/usa

Aaron Swartz, de 26 años, fue hallado muerto el Viernes a causa de un supuesto suicidio. Swartz ha sido crucial en el diseño del software destinado a volver Internet fácil y abierto a todo el mundo, también co-fundó Reedit y Demand Progress- uno de los sitios más visitados de la web y una organización activista altamente difundida, respectivamente.

Pero mientras amigos, familiares y seres queridos recordaban el amor de Swartz por la tecnología y su completa dedicación, los concurrentes no rehuyeron en reconocer los tremendos problemas legales que atormentaron al activista en los últimos años.

En 2011 fiscales federales acusaron a Swartz de una serie de delitos de acuerdo a la Ley de Fraude y Abuso Cybernético, crímenes que podrían haberlo enviado a la cárcel por más de 35 años. De acuerdo al gobierno Swartz, desde un edificio del Instituto Tecnológico de Massachusetts, descargó millones de trabajos académicos y universitarios del servicio JSTOR con la presunta intención de distribuirlos gratuitamente.

“Aaron no se suicidó si no que fue asesinado por el gobierno” dijo Robert Swartz durante el servicio del martes en la Sinagoga de la Avenida Central en Highland Park, Illinois. “Alguien que hacía de este mundo un lugar mejor fue empujado a la muerte por el gobierno”.

Durante el funeral, que duró poco menos que 90 minutos, términos como “googlear”, “Anonymous”, “hackers” o “Ley de Fraude y Abuso Cybernético” eran pronunciados tan naturalmente como si incluirlos en la ceremonia hubiera sido algo esperado. Taren Stinebrickner-Kauffman, la novia de Swartz, dijo entre risas y lágrimas, que uno de sus últimos recuerdos más agradables de Aaron fue un momento a la mañana temprano hace algunas semanas en que él insistía en que lo ayude a analizar una ecuación algebraica que estaba determinado a resolver. En su discurso, así como en los de los demás, el enfoque general era que, para los más cercanos a este genio cybernético, Swartz era un valuarte del cambio social. “Aaron significó mucho más para nuestra comunidad que cualquiera que conozca” dijo Stinebrickner-Kauffman, quien conoció a Swartz en un unido círculo de activistas de New England. “Aaron deseaba tan profundamente cambiar al mundo” dijo ella, más que adquirir fama y fortuna. Y sin embargo, a pesar de esas intenciones, la inminente posibilidad de una condena criminal complico las cosas para Swartz desde su procesamiento en 2011.

En las últimas semanas “estaba tan cansado”, recuerda Stinebrickner-Kauffman. “Me decía ‘¿Hasta cuando voy a sentirme de este modo?’ ”. Con el fallecimiento de Swartz, dice su novia, depende ahora de sus colegas y pares llevar adelante la causa por la cual él fue tan apasionado.

“No hay nada que Aaron hubiera querido más, si no que nosotros aprovechemos esta oportunidad y cambiemos el mundo” dijo, llamando a la comunidad de la que Swartz formaba parte, para continuar reuniéndose sin él en pos de la justicia. Si la comunidad puede aunar fuerzas y avanzar en su defensa, dice ella “los fiscales dejarán de perseguir a jóvenes inocentes” como Aaron.

En el resto de su discurso Stinebrickner-Kauffman habló duramente sobre el fiscal general de Massachusetts que levantó cargos contra Swartz, al igual que de la institución que algunos afirman pudo haber evitado que el gobierno federal continuara con el caso y no lo hizo.

La “falsa caracterización” lanzada por la procuraduría general de Massachusetts, dijo el padre de Swartz, fue la probable causa de la muerte de Aaron. La gente aplaude por doquier a íconos de la informática como Bill Gates o Steve Jobs en tanto visionarios, dijo Robert Swartz, y aunque su hijo era mucho más inocente a los ojos del público en general, no lo era para el gobierno federal.

Previo a los días de Apple, recuerda Swartz padre, Jobs y su socio Steve Wozniak “estafaban a las compañías telefónicas” vendiendo la pequeña “caja azul”, un aparato que le permitía a cualquiera en todo el país realizar llamadas de larga distancia gratuitamente. Por su parte, el desarrollo de Gates del BASIC de Microsoft era cuando mucho “rudimentario”, dijo Swartz padre. “Esta gente es celebrada, idolatrada por nuestra cultura” afirmó, “¿Cómo es entonces que Aaron hizo algo que ni siquiera es considerado ilegal y lo destruyeron por ello?” preguntó. El Sr. Swartz también dirigió duras palabras al MIT, que a diferencia de JSTOR, fue implacable en la persecución del supuesto criminal. “Intentamos una y otra vez que MIT nos ayude y muestre algo de compasión” dijo su padre, pero “sus asuntos institucionales parecían más importantes que la compasión”.

Seguido a la muerte de Swartz, miembros del grupo activista hacker Anonymous lograron acceder sin autorización al servidor de MIT y postearon un tributo que fue referido durante el servicio del martes, el cual también incluyó elegías de algunas de las figuras más respetadas de la Internet.

Tim Berners-Lee. un científico británico que contribuyó al desarrollo de la “Red Mundial” (www), se refirió a Aaron Swartz durante el funeral como “un viejo Sabio” de las computadoras y la comunidad informática. Cuando Berner-Lee se encontró a Swartz, este tenía apenas 14 años.

“Nunca encontré a nadie con tal sentido ético” dijo Berners-Lee, “El sabÌa de escribir codigos… Podría haber cambiado el mundo […] Hasta el ultimo momento estuvo luchando por lo que consideraba correcto

Lawrence Lessig, un académico y activista político que conocía a Aaron Swartz desde hacía una década, se refirió a la acusación del gobierno hacia su amigo como algo fuera de lugar, un ejemplo de idiotez. Elliot Peters, el abogado de Swartz en el caso JSTOR dijo que los pares y compañeros de Aaron, quedaron sin una persona “cuya pasión por la libertad y la justicia”  y “desconfianza por el poder” no tenia comparación. Peters se refirió a la misma desconfianza en su elegía, y condenó a los mismos fiscales federales que serían en parte responsables de la muerte de su cliente. “Aaron, lamentablemente, les dió la oportunidad de hacerse con el caso” dijo, “algo de lo que podrán jactarse”. “Nunca les importó saber quién era Aaron realmente, o qué era lo que estaba haciendo” dice Peters. Por su parte, consideraba Swartz un ” pequeño y brillante joven” y comparó su causa contra el gobierno con la de los patriotas americanos durante la revolución.

“Aaron seguirá siendo un vocero del bien” dijo su padre cerca del final de la ceremonia. “Pasó su corta vida intentando hacer del mundo un lugar mejor para todos”. “Desinteresado” fue un calificativo que se utilizó incontables veces durante el funeral por personas que se referían a la insistencia de Swartz por poner a los demás antes que sí como una de sus mayores virtudes.

“Tu dolor no será equiparable a tu trabajo, porque tu pesar nunca terminará” dijo Peters en cierto momento para citar el Macbeth de Shakerspeare. “Por más que nos duela, sepamos que tendremos que cambiar el mundo y no debemos detenernos” dijo el Sr. Swartz antes de concluir la ceremonia. En estos momentos se planifican homenajes a Aaron a lo largo y ancho del país. Cientos están esperando una reunión masiva en Nueva York para este fin de semana en el Times Square.

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Aaron Swartz ¿un suicidio?

14 Ene

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Con 26 años y una brillante carrera en el mundo de Internet desde los 14, el programador y cyberactivista Aaron Swartz fue encontrado muerto el pasado 11 de Enero

por Martín Iván Yañez

Es muy pronto tal vez para analizar en toda su profundidad un caso como el de la prematura y trágica muerte de Aaron Swartz. Tampoco es nuestra intención como medio realizar peregrinas afirmaciones que falten el respecto al sentimiento de congoja que muchos hoy abrigan en la comunidad cibernética y en general, a raíz de esta inesperada pérdida. Lo cierto es que, como buscadores de la verdad hemos siempre de preguntarnos más allá de la percepción pautada de las cosas, de las versiones oficiales, tal y como lo indica la premisa de este sitio.

Me enteré del fallecimiento de Swartz como casi todo el mundo, leyendo las noticias. Lamenté mucho el hecho aunque desconociera en gran parte hasta ese momento, su contribución a la evolución de la web.

Al día siguiente un amigo me acercó un artículo al parecer muy conocido, de un joven que se molestaba en refutar las aseveraciones del mismísimo Jim Wales, creador de Wikipedia, quien pretendía desmitificar la visión popular de que la mayor enciclopedia online es escrita en tandem por todos sus usuarios. Mientras Jim Wales aseguraba que el 73% del contenido de Wikipedia es aportado por sólo un 2% de los usuarios, el jóven autor de ese artículo- “Who writes Wikipedia?”– logró descargarse la enciclopedia completa en un cluster y por medio de un software de su autoría contó la cantidad de letras por autor. El resultado era una señal de aliento para los escépticos como él que dudaban de las declaraciones arrojadas por Wales en todas sus conferencias. La diferencia radicaba no sólo en el método, si no sobre todo en el prejuicio que el método supone: Wales contaba las ediciones por usuario lo cual lo llevaba a la extraña conclusión de que unos 1000 a 2000 usuarios full time y registrados son los mayores contribuyentes de Wikipedia. Esta conservadora perspectiva de Internet es de por sí bastante disonante cognitivamente ya que es imposible para un grupo relativamente tan pequeño escribir tanto con un mínimo grado de solidez investigativa. Al contar los caracteres, es decir el contenido en sí, este joven logró percatarse, analizando una cantidad indefinida de artículos al azar, que casi el 100% de cada artículo había sido provisto por usuarios no registrados en pocas ediciones per cápita. Es decir, la mayor cantidad de ediciones son realizadas por pocos usuarios full time que mayormente reformatean y editan el contenido aportado desde afuera por una masa mucho mayor de usuarios ocasionales. ¿Quién era este joven que además se candidateaba para el Consejo Directivo de WikiMedia?

Bueno, parecía ser un tal Aaron Swartz. Clickeé en el link con su nombre y resultó ser la foto del mismísimo muchacho que habían encontrado muerto en su apartamento de Brooklyn el día anterior. No tardé en saber a partir de allí, que ya a la edad 14 Swartz había colaborado en la creación del sistema RSS, que a los 15 su contribución al lanzamiento de la licencia Creative Commons fue crucial, que fue fundador de la red social Reedit, que además fue activista por la libertad de Internet y que con su organización Demand Progress contribuyó en gran parte a convocar y concentrar la oposición a las leyes SOPA y PIPA. Por aquellos tiempos Swartz dio un discurso memorable, “How we stopped SOPA”, donde marcaba la importancia del accionar colectivo en el fracaso de las leyes. En ese discurso Aaron decía: “Fue la gente la que detuvo la ley. La gente dejó a la ley bien muerta. Tan muerta que cuando los miembros del Congreso propongan algo que apenas toque el Internet, tendrán que dar de antemano un largo discurso de porqué no es como SOPA”.

Fue también por entonces que su persona entró en abierta colisión con el sistema, que a fuerza de inepcia pretende encorsetar el naturalmente libertario dominio de la web. En 2009 Swartz entró bajo el radar del FBI al descargar y liberar para circulación pública documentos pertenecientes a PACER, una base de datos de información judicial propiedad del estado. Dos años más tarde Swartz bajó del sitio JSTOR la enorme cantidad de 4 millones de artículos de divulgación académica por medio de la intranet del Massachussets Institute of Technologies, por lo cual fue acusado de fraude cibernético y obtención ilegal de información. Este caso lo tenia sujeto a un proceso judicial que estaba mermando sus arcas y sus buenos ánimos, por enfrentarlo a la posible sentencia de hasta 50 años de prisión. Si bien los medios se apresuraron a diagnosticar aceleradamente su reciente depresión, el único dato que se repite como indicio de su virtual condición médica es un post de su blog de… ¡2007! ¿Quien a los 21 años no se siente un poco deprimido, por estar lejos de su casa, por tener un amorío frustrado, fracasar en los estudios, o por simplemente escuchar más new wave de la cuenta? ¿Es normal esperar más de 5 años para suicidarse? ¿No tienen otra pista para publicar o es que no la hay? También publicaba sobre filosofía védica y nadie salió a decir por eso que practicaba Yoga…

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Algunos amigos programadores y su propia familia culparon al MIT y al sistema judicial por el asedio constante que podría haberlo abismado a este resultado, eso sin contar con posibilidades no analizadas todavía por lo cercano del deceso. Al comentar el hecho con una colega investigadora ella me agitó: “Se suicidó, sí, seguro. Como suicidan gente últimamente”.  Es muy pronto aun para asirnos de presentimientos como ese, aunque no podemos negar lo “conveniente” de una pérdida semejante.

La carrera de Swartz fue meteórica, vertiginosa, como la de muchos en su generación visionaria y ansiosa de cambios, que además no temen en enfrentar a la autoridad si es necesario. Personalmente creo que no podían retenerlo mucho tiempo por medios legales, que su causa no sólo no prosperaría demasiado si no que se hubiera convertido en la primera grieta que señalaría la obsolescencia irreversible de los antiguos aparatos frente al nuevo paradigma; una puerta abierta para un mayhem hacktivista rumbo a la liberación definitiva de la información, con todo lo que ello conlleva. Además su personalidad no daba con el tipo delincuencial fácil de demonizar mediáticamente, si no más bien con el del potencial mártir político del establishment. Incluso de ser posible, el remedio de 35 años de cárcel habría sido peor que la enfermedad misma.

Swartz no era un activista cualquiera, era principalmente uno que había entendido cómo Internet excede cualquier instancia centralizada de emisión de contenidos y control de información, y como el antiguo régimen intenta canalizar eso por medio de “gate keepers” como Google o Facebook, que tarde o temprano mostrarán su verdadero rostro. Probablemente Swartz hubiera sido en los próximos años, como lo fue hasta su fin, un referente importantísimo por el triunfo definitivo de un nuevo tipo de sociedad. Por eso fue un dolor de cojones significativo para el status quo y sus acólitos deseosos, entre otras cosas, de derrumbar el mundo de Internet y el ideal de libertad y equidad mundial que tan concretamente representa. Quizás, desde esa perspectiva, era mejor quitarse el problema de encima mientras no era incontrolable y al mismo tiempo enviar un claro mensaje a los que como él, pretenden evolucionar y que algo cambie.

Sin embargo las transformaciones por las que Swartz trabajaba ocurrirán de todas formas, pues trascienden la consciencia individual. Somos muchos más que 1000 tipos los que escribimos el futuro.

Fuentes:

Aaron Swartz; Wikipedia.org

Swartz, Aaron; ¿Quien escribe Wikipedia?, 04/09/2006, Wikipedia.org

¿Quien se beneficia con la muerte de Aaron Swartz? una hipótesis de su posible asesinato; 14/01/2013, Pijamasurf.com

Se suicidó Aaron Swartz, cofundador de Reedit; 13/01/2013, InfoBAE.com

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