Tag Archives: arte consciente

Dando el salto

3 Ene

kephas

El siguiente es un extracto del libro La Visión Lúcida: Investigaciones sobre Ocultismo, Ufología y Consciencia Paranóica, del escritor e investigador Jason Horsley, mejor conocido como Aeolus Kephas.

Trad. por Franco Vico – fuente original NewLeafs

La Realidad Consensual es la sociedad secreta definitiva. Es una sociedad tan secreta que incluso sus miembros desconocen su existencia. La Realidad Consensual es una conspiración para sostener el mundo; es el medio por el cual nos comunicamos y acordamos sobre cómo son las cosas y cómo deben ser. Mientras es un modelo funcional, el consenso es válido. Pero en cuanto deja de ser funcional, como en el presente caso, en el umbral del colapso, semejante consenso es, por definición, inválido. Por lo tanto, llega a ser derecho y responsabilidad de cada miembro pensante de dicho consenso el cancelar su membresía y optar por un nuevo, más alto o amplio concepto de “realidad”.

La Consciencia Paranoica es el medio para librarse del Consenso. La Consciencia Paranoica es un salto de la imaginación, un salto que todos nos estamos preparando- o no, cualquiera sea el caso- a dar. No obstante, como casi todo, solo que más, la Consciencia Paranoica no es lo que parece ser al no iniciado. Por ejemplo, cuando digo la palabra “magia”, no me refiero a hechizos o encantamientos, bálsamos sanadores o caldos letales, vuelos nocturnos o transformaciones animales. Estos puntos no definen a la magia más que los contenidos de un laboratorio definen a la ciencia. Por magia me refiero más precisamente a un cambio de percepción, el cambio de un consenso a otro, un cambio del “punto de encaje” de nuestra raza a una nueva posición (para una descripción más completa sobre “punto de encaje” ver el apéndice). Este objetivo preliminar de la magia es denominado por Castaneda como “detener el mundo”, y a esta altura, han de haber pocas dudas de que el mundo debe ser detenido.

Atrapados en un consenso que es solo parcialmente de nuestra propia hechura, nos enfrentamos a una sistema de símbolos, metáforas que sirven únicamente como “pistas” o señales por las cuales accedemos a una realidad más grandiosa, mítica. Los seres humanos participan del mito menor (con “m” minúscula) de la realidad ilusoria, Consensuada, y esta es la roca a partir la cual debemos esculpir nuestro mito personal, nuestro “sistema de creencias”. Entonces depende de nosotros usar este sistema de creencias como medio para prepararnos para la muerte.

El paranoico sabe que no se puede dar el salto sobre el Abismo de la muerte así nomás. El Abismo es demasiado basto para hacerlo. En cambio, tenemos que construir un puente, incluso si sabemos que este puente nunca nos llevará en verdad al otro lado del Abismo. Ya que la muerte es el absoluto desconocido, y por lo tanto todo es posible, queda la chance de que lleguemos lo suficientemente lejos, a un punto desde el cual dar el salto a la Eternidad.

¿MK-Castaneda? (parte 1)

23 Dic

Imagen-1

Un ejercicio especulativo. Este artículo apareció en el fanzine Le Mutant Diplomatique, en un número monográfico dedicado a la figura de Carlos Castaneda. El autor agradece a Drew Hempel sus aportes bibliográficos.

por El Reverendo JFK Tadeo

Amy Wallace menciona en Aprendiza de bruja cómo al final de su vida Castaneda habría estando dictando notas a una de sus colaboradoras acerca de una novela que describiría su trabajo como asesino a sueldo de la CIA en España. Dejando de lado el tema de la intervención de la CIA en la política española —véanse Los expedientes secretos de Manuel Carballal o La CIA en España de Alfredo Grimaldos para una elocuente discusión sobre el tema—, el discurso de que el movimiento psicodélico estadounidense fue de alguna forma diseñado o conducido de forma encubierta por las élites está tomando más y más fuerza los últimos años. Wallace dice haber recibido una carta anónima desde Simon & Schuster en la que se sugería que Carlos Castaneda no escribió exactamente sus libros, o no al menos en su totalidad. Todo ésto puede ser, claro está, simple rumorología, pero la idea de una mano negra manejando a Castaneda debe ser examinada.

Jay Fikes señala en Carlos Castaneda, oportunismo académico y los psicodélicos años sesenta cómo «para el año 1959 los militares estadounidenses empleaban a civiles como conejillos de indias para sus experimentos con LSD. Abbie Hoffman, el activista más radical de los 60, oyó hablar de la LSD por primera vez a Aldous Huxley en 1957. Dos años después, Herb Cahen, el columnista del San Francisco Chronicle, escribió que se pagarían 150 dólares a los voluntarios que participaran en los experimentos. Según Hoffman, “aquello vació Berkeley”. La cola de gente que esperaba ser retribuida por hacer un viaje era tan larga que Hoffman se quedó sin conseguirlo». Y, continúa Fikes, «en Stanford se desarrolló otro programa de investigación patrocinado por los militares. Fue allí donde el marido de Margaret Mead, el antropólogo Gregory Bateson, se aseguró de que Allen Ginsberg tomara LSD. (…) A Bateson le había dado LSD el Dr. Harold Abramson, un operario de la CIA que se deleitaba “conectando a intelectuales”».

Ciertamente la UCLA —en donde Castaneda obtuvo su título y en donde también llegó a recibir un respaldo entusiasta por parte de muchos antropólogos profesionales— también contaba con la presencia de agentes de la inteligencia estadounidense. Por ejemplo, en 1969 el Dr. Louis Jolyon West —quien participara en los primeros experimentos de la Guerra Fría sobre lavado de cerebro— fue nombrado director del Departamento de Neuropsiquiatría de la UCLA. Citemos algunos títulos de los estudios publicados por West para hacernos una idea de sus intereses: “Lavado de cerebro”, “Psiquiatría, lavado de cerebro y el carácter americano”, “Alucinógenos”, “Cultura hippie”, “Disturbios en el campus y la contracultura”, “Sectas, libertad y control mental” o “Técnicas de persuasión en sectas contemporáneas”. Además, no sólo se financiaban  en la UCLA estudios sobre control social; en The CIA doctors el Dr. Colin Ross explica cómo en 1966 había ingresado en el mismo departamento de Neuropsiquiatría la Dra. Thelma Moss, la cual llevó a cabo numerosos estudios sobre PES y fenómenos paranormales: “Efectos de PES en ‘artistas’ contrastados con ‘no artistas’”, “Investigaciones cuantitativas sobre una ‘casa encantada’”, “PES en largas distancias”, “Telepatía y vigilia”, “Hipnosis y PES: un experimento controlado”, “El efecto de la creencia en el éxito de la PES” o “¿Existe una energía en el cuerpo?”.

Lo que no deja claro el rumor que Wallace reproduce es si Castaneda, de haber ejercido como agente de la CIA, habría participado consciente o inconscientemente en dicha empresa: simplemente carecemos de la información necesaria para averiguarlo. Pero lo que sí es cierto es que existen precedentes para contemplar ambas opciones, y más si se tiene en cuenta que ocultismo y espionaje comparten un campo común de la experiencia humana. Como señala Michael Howard, «las oscuras artes del espionaje tratan de la obtención de información secreta, y brujas, psíquicos y astrólogos han afirmado siempre ser capaces de predecir el futuro y de saber cosas ocultas a la gente ordinaria (…) Ocultistas y oficiales de la inteligencia son similares en diversos aspectos, dado que habitan en un sombrío inframundo de secretos, engaños y desinformación». O en palabras de Iona Miller «lo que los espías tienen en común con los magos es una increíble habilidad para conectar lo aparentemente inconexo, darse cuenta de lo que sucede tras las bambalinas y ver más allá de las pistas falsas. (…) Ambos han aprendido a sintetizar e interpretar datos, a marcarle el paso a la gente y a controlarla mediante las artes comunicativas. Como observadores entrenados, los magos y los espías son adeptos a la lectura de la mente de las personas y al mantenimiento de secretos».

En un polo del argumento sobre la intencionalidad de Castaneda lo tendríamos uniéndose voluntariamente a las filas de las agencias de inteligencia —como se dice que ya hicieran en el pasado otros “hombres de conocimiento” como Aleister Crowley o John Dee. En el polo contrario, Castaneda aparecería como una víctima de los proyectos de control mental que persiguió activamente la CIA —ARTICHOKE, MK-ULTRA, etcétera. Siendo esta última una posibilidad más compleja que la de la unión consciente con los manipuladores —aunque dado el caso siempre se podría especular acerca de dobles y triples intenciones—, contemplémosla con más detenimiento.

Pre-historia del Control Mental

La creación de un asesino programado —lo que se llamó el “candidato manchuriano”— comprendería: 1) la inducción de hipnosis en sujetos involuntarios, 2) la creación de un subsecuente estado de amnesia y 3) la implantación de sugestiones posthipnóticas duraderas que se activarían mediante un estímulo concreto. En un experimento en 1954, el oficial Morse Allen consiguió poner en estado de trance a una de sus secretarias, implantándole la orden de matar a una compañera suya —lo cual de hecho intentó utilizando una pistola descargada que Allen había dejado a su alcance (inmediatamente pasó a olvidar todo el episodio).

No era, claro está, la primera vez que se inducía a la violencia por medio del trance: ésto es de hecho una constante durante toda la historia. Como cuenta Martin Cannon en “The pre-history of MK-ULTRA” el uso de la Amanita Muscaria y otras técnicas de inducción al trance con fines bélicos —con el fin de reducir el miedo y la ansiedad frente al conflicto y aumentar la fuerza, la resistencia, la agudeza mental y la habilidad de soportar el dolor— eran ya conocidos en las tribus de Rusia central hace 4500 años. El Dr. William Sargant, también involucrado en los estudios sobre control mental estadounidenses, era plenamente consciente de ésto:

“Algunas personas pueden producir un estado de trance y disociación en sí mismos, necesitando cada vez menos de estímulos emocionales fuertes y repetitivos, hasta el punto en que se vuelve un patrón de condicionamiento de la actividad cerebral que llega a darse únicamente ante pequeños estímulos y dificultades. Por ejemplo, en el contexto de las religiones primitivas (…) si el trance se acompaña de un estado de disociación mental, la persona experimentándolo puede ser profundamente influenciado  en su conducta y su pensamiento subsecuente.”

Otro ejemplo paradigmático puede encontrase en la figura del señor de la guerra persa Hasan I Sabbah, quien al parecer inducía un trance a sus reclutas haciéndoles creer que estaban literalmente muertos y que se encontraban en el Jardín de las Delicias; acto seguido, los sacaba de dicho trance y los enviaba a luchar prometiéndoles que su martirio sería recompensado con el regreso al paraíso.

En Las armas secretas de la CIA, Gordon Thomas describe a los integrantes de los programas de control mental inmersos en la lectura de antiguos grimorios y expedientes de la Inquisición, estudiando la aplicación de ritos de vudú a sus experimentos y viajando por todo el mundo en busca de drogas exóticas. Pero, en cierto modo y como sugiere John D. Marks en En busca del candidato de Manchuria, todos estos experimentos supusieron de hecho la puesta en evidencia de las limitaciones de la mente occidental en su búsqueda por el control de las técnicas de pueblos del pasado: el lavado de cerebro que la China comunista había realizado en los soldados estadounidenses —el suceso que de hecho disparó la paranoia de los mandatarios de los EEUU respecto al control mental— y que había sido llevado a cabo por consumados acupuntores habría acabado siendo más efectivo que los experimentos estadounidenses. (Marks sin embargo admite que los documentos declasificados a los que tuvo acceso son en el mejor de los casos ambiguos y que estaban altamente censurados. Del mismo modo alberga fuertes sospechas de que la batalla por el control de la mente de la CIA se trasladase al campo de la alta tecnología; los avances que en los últimos tiempos están saliendo a la luz en el campo de los dispositivos cibernéticos aplicados a la mente humana desde luego no augurarían nada bueno si se decidiese aplicarlos al control social, pero éste es otro tema).

Pero volviendo al experimento de hipnosis de Morse Allen con su secretaria asesina, una cosa era tener éxito en el entorno de una oficina y otra bien distinta sería llevarlo a cabo en el  campo de la acción real. Como sopesaba un veterano del MK-ULTRA: «si tienes un cien por cien de control, tienes también un cien por cien de dependencia. Si algo sucede y no lo has programado, tienes un problema. Si intentas implantar flexibilidad, pierdes el control. En el momento en que dejes tomar decisiones al agente, careces del control».

A veces existe una cierta tendencia  entre los investigadores de la parapolítica de mistificar a los agentes de los complots con un aura de poder oculto, pero puede que ésto tenga luego poco que ver con la realidad; lo cierto es que en el mundo real la torpeza, el azar y la chapuza hacen su aparición en cualquier lugar. Considérese por ejemplo esta hilarante anédocta narrada por el Dr. Sidney Gottlieb:

“Como sabrán, uno de los problemas de los dispositivos de sonidos instalados en la pared o bajo una alfombra es que, al igual que una cámara fotográfica, toman una imagen de lo que captan, no de lo que ustedes interpretarían por sí mismos gracias al cerebro. Los seres humanos tenemos una cóclea en los oídos que filtra los sonidos para que podamos sostener, por ejemplo, una conversación en un cóctel. Sin embargo, si uno graba un cóctel, recogerá todo el ruido y no podrá distinguir la conversación. Hemos estado trabajando en un dispositivo de audio que filtra el ruido de fondo. Hemos usado una cóclea de verdad, una cóclea de gato. Cableamos al gato para que bloqueara todos los sonidos indeseados. Lo adiestramos para que escuchara conversaciones y no el ruido de fondo. Nos hemos gastado un dineral. Abrimos al gato, le metimos baterías y lo cableamos. Usamos su cola de antena. Luego le hicimos pruebas y más pruebas. Descubrimos que dejaba el trabajo a medias si le entraba hambre, de modo que nos ocupamos de eso conectándole otro cable que le quitaba el hambre. Luego lo llevamos a un parque y le dijimos: «Escucha a esos dos tipos. No escuches nada más: ni a los pájaros, ni otro gato ni un perro. ¡Sólo a esos dos tipos!». Mientras el gato cruzaba la calle, un taxi lo atropelló. Allí estábamos, sentados en nuestra furgoneta, listos para grabar al gato mientras él nos retrasmitía la conversación de aquellos dos sujetos, ¡y el gato estaba muerto!”

Constinúa en parte 2

Mi filosofía del Alfa al Omega

10 Nov

por Franco Vico

Ciudad estado del futuro nombrada por mi como Newtopia, en honor al país conceptual del mismo nombre inventado por John Lennon y Yoko Ono (1)

Estábamos con Alfa en un restaurant griego. ¿Qué mejor lugar para ubicar la siguiente historia que un sitio donde sirven comidas del país que, dicen, empezó la civilización? Yo, por Gilgamesh y Nippur de Lagash, prefiero pensar que la Civilización comenzó en la Mesopotamia, o que cada civilización es el comienzo de la Civilización. Pero a los fines anecdóticos del presente escrito, el de la cantina griega es un dato adecuado.

Yo pedí una mousaká, Alfa keftedes y suvlakias.

Omega soy yo. Alfa es cualquiera que me ayude a maravillarme sobre como funciona todo. (2)

Alfa: –El otro día estaba viendo el catálogo de tu muestra (Predicciones 2006) ¿que es eso del 2012?

Le hice a Alfa una escueta síntesis sobre las profecías mayas, sobre el incremento de la frecuencia vibratoria del planeta, sobre la evolución de la consciencia a escala global y universal, etc.

Omega: –¿Sabias algo al respecto?

A: –La verdad que no, no conocía la información pero lo que me contás coincide muy bien con algunas experiencias que tuve…¿Conoces el Santo Daime? (3)

O: –¿Cómo?, no, ¿qué es eso?

A: Santo Daime. Es una práctica espiritual y una filosofía de vida, una serie de ceremonias en las que se canta, se baila, se toma ayahuasca.

O: –Ah, mirá vos, ¿y tomaste?

A: –Si.

O: –¿Y que te pasó? ¿Vomitaste?

A: –No, no todo el mundo vomita. La gente que vomita es para purificarse. Hay gente a la que no le sucede nada, sólo están atentos, muy concentrados en el ahora. Hay otros que viajan al pasado o tienen visiones de animales o lugares extraños. Y algunos, muy pocos, muy raras veces viajan al futuro. Yo, viajé al futuro.

O: –¡Wow!

En este punto de la conversación mi comida ya se enfriaba, mientras Alfa seguía hablando, a veces con la boca llena y otras mientras untaba las brochetas.

O: –¿Y que viste?

A: –Se va a inundar todo. Van a quedar solamente secos los lugares altos de montañas. Los gobiernos y corporaciones ya están haciendo refugios en los lugares más altos. Ví que mucha gente se va a salvar. Y que muchos no.

A estas alturas yo ni siquiera hablaba, sólo escuchaba boquiabierto el vaticinio de Alfa, que seguía sirviendo vino y untando brochetas:- La mayoría de los que se salven será por voluntad de los gobiernos. Pero algunos se van a salvar por elección divina, digamos. Por tener algo que aprender o misiones que cumplir…

Yo difícilmente podía articular palabra ante tamaña revelación. Pero Alfa continuó:- …existe tecnología humana que no conocemos, que no está divulgada y ni siquiera nos imaginamos. En un momento ví cómo cortaban como con un laser o algo así, la cima de una montaña, para construir una ciudad arriba…- luego de esto soltó una breve carcajada al ver mi cara.

La calidad y la cantidad de la información me superaron totalmente. La acrópolis futurista, el éxodo a las montañas, la tecnología sci-fi, todo esto parecía salido de una épica de motos de agua, mutantes y visitantes de otros mundos con las que tanto me fascino. Aun así, me resultaba completamente verosímil y probable. No podía para de alzar las cejas. Nada más alargué a Alfa la copa y me sirvió vino.

A: -Dale, comé, después te cuento más…-

Noviembre de 2009

1 Declaration of Independence of Newtopia, fragmento del Documental The U.S. vs. John Lennon; 2006, Dir.: David Leaf, John Scheinfeld.

2 Warhol, Andy; Mi Filosofía de la A a la B y de la B a la A. Barcelona, Fabula Tusquets Ed., 2002, Pág.13: “Me despierto y llamo a B. B es cualquiera que me ayude a matar el tiempo. B es cualquiera y yo no soy nadie. B y yo.”

3 Santo Daime, Wikipedia.com

Apuntes y dudas sobre el “Arte consciente”

3 Nov

Imagen

-por Kokote Karancho

Desde hace un tiempo me vengo encontrando con gente que me habla de “arte consciente”, esta idea que cada vez toma mas y mas vigor entre consumidores de música, literatura y arte que han optado por darle un giro algo radical a su vida beneficiándose de hábitos mas saludables como comer sano, meditar, hacer yoga etc.,etc. La idea es bien simple y hasta se podría decir que tiene bastante sentido: El arte también puede ser considerado como alimento, con sus proteínas, vitaminas, aminoácidos o toxinas y por lo tanto no es tan criticable una sabia discriminación en el consumo de música, cine, literatura o lo que sea que uno vaya a consumir dentro de la variada oferta de contenidos artístico-culturales. Aun hoy recuerdo los dichos de un chamán que recomendaba, como primer paso para decondicionar la mente de las ideas toxicas de nuestra cultura, dejar de ver televisión ya mismo y de una vez por todas.También- y aunque no esté del todo de acuerdo con su punto de vista- me viene a la mente la distinción de Gurdjieff entre arte objetivo y arte subjetivo, siendo este último- siempre según el- una vulgar caricatura del “verdadero arte objetivo” basado en -formulas pitagóricas mediante- los secretos del cosmos, el movimiento de las estrellas etc. etc. Gurdjieff solía criticar al arte moderno occidental por considerarlo una alienada expresión del yo, de la subjetividad y de todas esas cosas que uno podría relacionar con la visión miope del ego desesperado de autoexpresión. Claro que Gurdjieff era- a pesar de su singular sabiduría- un hombre de su tiempo, es decir un líder de mente patriarcal, un creyente en la objetividad, algo impensable en estos tiempos de exceso de información, mapas y métodos para acceder a las más diversas realidades cuánticas. Personalmente hace rato considero que la idea de “objetividad” es del todo obsoleta- igual que la de realidad en singular (“realidades”, así en plural, sería mas apropiada) ya que todo depende de los limites cognitivos de las distintas mentes, los condicionamientos impuestos por la propia cultura y en definitiva, la sensación que usualmente queda después de acceder a eso terrenos mentales de mayor “espacio” es que todo se hace y se deshace constantemente o como cantaba el loro de un sabio budista chino “todo es impermanente, todo es impermanente, quiero papa”. Pero, estábamos hablando del “arte consciente” cuando yo de tanta impermanencia termine yéndome a cualquier parte. Retomemos entonces.

Imagen

Es que todo surge de charlas más bien banales y sería hipócrita si no confesara que a mis ojos se presenta casi siempre con cierto tono de caricatura: Ella no escucha mas a los Stooges, ahora solo escucha a Ravi Sahamaputudra y su ensamble raga raga. Y no solo porque le da mas placer (lo cual es uno de los mejores argumentos cuando se trata de justificar las propias opciones estético-musicales) si no porque a diferencia de los drogones de Detroit el Ravi hace “arte consciente”, música del alma, ustedes saben. Y claro uno sabe, es que uno no nació ayer. Entonces déjenme decir una cosa y es que en la mayoría de los casos estos planteos me parecen sumamente sospechosos.

Es decir, son ese tipo de sobre-simplificaciones las que suelen atentar contra la riqueza de los distintos matices (a veces mas bien desconcertantes) en este tipo de cuestiones. Ejemplo: Estoy en un recital de música india que me salió lo que un indio gana en un año y desde mi “conciencia” decido olvidarme de mi amiga y de que estoy solo ahí por la misma razón que las abejas revolotean las florcitas. Entonces “estoy ahí” y si fuera un recital de rock ya estaría por mi tercera cerveza, pero ey! uno no nació ayer, ha meditado casi tanto como ha bebido o ha perdido/ganado en el amor. Atención al aire entrando en las fosas nasales, atención al “aquí y ahora”, atención a los músicos que ahora se acercan y empiezan a tocar. ¿Noto cierto nerviosismo en el salón? Silencio sepulcral, alguien estornuda y se siente como un pecado mortal. Músicos argentinos tratando de tener la espalda tan derecha como el gurú indio cuyo poster cuelga en el salón, tensión, concentración y silenciosa reprobación a las pocas notas “pifiadas” de ese extraño instrumento de cuerdas (“Las pifiadas fueron las mejores partes” diría luego un amigo que me acompañaba en mi sorprendida y extrañada conciencia). Bueno, no fue una super-noche diría uno. Después del show los músicos se saludan con respeto mientras yo quedo inquiriéndome si para este tipo de imitación de sabiduría oriental “conciencia” siempre debe significar un brutal asesinato al corazón de Dionisios. Pero dejando de lado eso que muy bien expresó C.G Jung (“La imitación que el occidental hace de la sabiduría oriental suele ser un tanto penosa”-Jung siempre insistia en que occidente podía aprender mucho de oriente pero siempre buscando y creando sus propias formas) planteemos ahora las siguientes cuestiones:

 ¿Es la conciencia algo que pueda ser adquirido por el simple hecho de escuchar tal o cual música, por consumir tal o cual expresión artística? O mejor aun ¿Es la conciencia “algo” a ser adquirido o es más bien algo que está a cada momento, cada vez que la observamos? ¿Es que importa realmente el “soporte” que cada uno use en la propia búsqueda de esa chispa de conciencia infinita revoloteando en el interior del si-mismo? O dicho de otro modo ¿Vamos a quejarnos si en cierto momento algún joven empepado hasta las tripas tiene un profundo insight sobre la naturaleza del cosmos con“We will Fall” de los Stooges en vez de haberlo hecho después de un prolongado ayuno con los ragas de Swami Murundurumandanga? ¿Que importa que Iggy Pop sea una estrella de rock aburrida (quizas el Swami use su status de gurú como pantalla para realizar operaciones de lavado de narco dólares, nunca se sabe estos días)? ¿No son Iggy y los hermanos Asheton, el Swami, el meditador experto, el chico empepado hasta las tripas, mi amiga la del arte consciente y quien esto escribe fenómenos de vacuidad ayoica entrelazados en la impermanencia de una singularidad de no-tiempo y eternidad.?¿No era Samsara igual a Nirvana?
Imagen

Pd1- Este post fue escrito mientras de fondo sonaban Boredoms, the Upsetters, Residents, OOIOO, The Fall, Augustus Pablo y algunos otros en el “shuffle” cuantico de mi winamp. ?Hubiese salido mejor con música tibetana de fondo?

Pd2- Hasta donde puede averiguar tanto Ravi Sahamaputudra como Swami Murundurumandanga son solamente personajes de ficción creados únicamente por propósitos de diversión y retórica. Cualquier relación con personajes reales debe entenderse como pura coincidencia en un mundo de imprevisibles probabilidades.

Imagen

A %d blogueros les gusta esto: