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Dando el salto

3 Ene

kephas

El siguiente es un extracto del libro La Visión Lúcida: Investigaciones sobre Ocultismo, Ufología y Consciencia Paranóica, del escritor e investigador Jason Horsley, mejor conocido como Aeolus Kephas.

Trad. por Franco Vico – fuente original NewLeafs

La Realidad Consensual es la sociedad secreta definitiva. Es una sociedad tan secreta que incluso sus miembros desconocen su existencia. La Realidad Consensual es una conspiración para sostener el mundo; es el medio por el cual nos comunicamos y acordamos sobre cómo son las cosas y cómo deben ser. Mientras es un modelo funcional, el consenso es válido. Pero en cuanto deja de ser funcional, como en el presente caso, en el umbral del colapso, semejante consenso es, por definición, inválido. Por lo tanto, llega a ser derecho y responsabilidad de cada miembro pensante de dicho consenso el cancelar su membresía y optar por un nuevo, más alto o amplio concepto de “realidad”.

La Consciencia Paranoica es el medio para librarse del Consenso. La Consciencia Paranoica es un salto de la imaginación, un salto que todos nos estamos preparando- o no, cualquiera sea el caso- a dar. No obstante, como casi todo, solo que más, la Consciencia Paranoica no es lo que parece ser al no iniciado. Por ejemplo, cuando digo la palabra “magia”, no me refiero a hechizos o encantamientos, bálsamos sanadores o caldos letales, vuelos nocturnos o transformaciones animales. Estos puntos no definen a la magia más que los contenidos de un laboratorio definen a la ciencia. Por magia me refiero más precisamente a un cambio de percepción, el cambio de un consenso a otro, un cambio del “punto de encaje” de nuestra raza a una nueva posición (para una descripción más completa sobre “punto de encaje” ver el apéndice). Este objetivo preliminar de la magia es denominado por Castaneda como “detener el mundo”, y a esta altura, han de haber pocas dudas de que el mundo debe ser detenido.

Atrapados en un consenso que es solo parcialmente de nuestra propia hechura, nos enfrentamos a una sistema de símbolos, metáforas que sirven únicamente como “pistas” o señales por las cuales accedemos a una realidad más grandiosa, mítica. Los seres humanos participan del mito menor (con “m” minúscula) de la realidad ilusoria, Consensuada, y esta es la roca a partir la cual debemos esculpir nuestro mito personal, nuestro “sistema de creencias”. Entonces depende de nosotros usar este sistema de creencias como medio para prepararnos para la muerte.

El paranoico sabe que no se puede dar el salto sobre el Abismo de la muerte así nomás. El Abismo es demasiado basto para hacerlo. En cambio, tenemos que construir un puente, incluso si sabemos que este puente nunca nos llevará en verdad al otro lado del Abismo. Ya que la muerte es el absoluto desconocido, y por lo tanto todo es posible, queda la chance de que lleguemos lo suficientemente lejos, a un punto desde el cual dar el salto a la Eternidad.

Glándula Pineal, Amanita Muscaria, Flúor y Wilhelm Reich

28 Nov

Representaciones medievales de Adán, Eva, la serpiente y el “Árbol del Conocimiento”: más claro echale Amanita Muscaria…

por Rimizak Ytilatromni

“Then another tomorrow
They never told me of
Came with the abruptness of a fiery dawn
And spoke of Cosmic Equations:
The equations of sight-similarity
The equations of sound-similarity
Subtle Living Equations
Clear only to those
Who wish to be attuned
To the vibrations of the Outer Cosmic Worlds.”

 Sun Ra

Es un hecho que la incorporación de flúor (fluoruro de sodio obtenido mediante la compra de desechos químicos industriales) en el agua potable, propicia la calcificación de ciertas zonas del cuerpo; atrofiando arterias y específicamente el normal funcionamiento de la glándula pineal, lugar donde se condensa la mayor cantidad de fluoruro del cuerpo, por ende una óptima producción de melatonina, sustancia que generamos con propiedades anticancerígenas y que se relaciona directamente con el retarde del envejecimiento. ¿Cual sería entonces la importancia estratégica de dicha calcificación a través del agua?, revisemos algunas propiedades y alcances representacionales de la glándula pineal:

-Regula nuestro ciclo circadiano, es decir es nuestro reloj biológico.

-Gracias a sus pequeñas secreciones[1] de DMT (dimetiltriptamina) lanzadas cuando dormimos, nos otorga la capacidad de soñar, de visualizar nuestro imaginario.

-Cuando el ser humano muere esta glándula desprende todo su DMT, habitación del alma según René Descartes abre sus puertas, lanzándonos a surfear por la geometría sagrada del cosmos. Esta glándula es la puerta por la que nuestra consciencia deja el envase-cuerpo, y vice-versa,  como dice el psicólogo David Wilcock “centro fisiológico, punto de acceso entre el cuerpo astral, que flota por ahí afuera y el cuerpo físico”[2].

-Se origina ex-nihilo en el día 49 de gestación del feto, a diferencia de las otras partes del cuerpo que conllevan un proceso de desarrollo, mismos 49 días que los budistas tibetanos en el Libro de los Muertos afirman, el alma vaga por el Bardo antes de la reencarnación. En diversas religiones se simboliza mediante una piña.

-El DMT, compuesto que secreta la glándula pineal, también conocido como molécula espiritual[3], está presente en preparaciones de la ayahuasca, así como en el hongo amanita muscaria (el hongo de los Pitufos, de la pócima de Alicia), este hongo se conecta directamente con el origen de la religiones; en la India es reconocido en los textos de los Vedas (recolectores nómades) como el SOMA (un dios en sí mismo, un enteógeno), volvemos a encontrarlo en representaciones pictóricas del árbol del conocimiento del bien y el mal de Adán y Eva[4], en iglesias del periodo románico; también observamos que el corte quirúrgico de la glándula pineal en dos, nos da como resultado el símbolo del Ojo de Horus.

-Otras cualidades de este tercer ojo[5], son poseer capacidades de recepción de información, sensibilidad al electromagnetismo, capacidades como la intuición, la telequinesis, la teletransportación (es decir salir y volver al envase-cuerpo) están ligadas a ella, así como poseer amigos imaginarios durante la infancia (al tener una dimensión de visión ampliada), antes claro está, que se calcifique, ayudada por el flúor.

Yo, hasta el momento de mi experiencia con Amanita Muscaria nunca me había detenido en la glándula pineal, y no veo por qué la gente habría de detenerse en algo que no ha experimentado, que no ha vivido a cabalidad, sino sólo a gotitas (al soñar), capacidad incomprensible. ¿Por qué, para qué el ser humano posee la capacidad de soñar?, a la cual estamos acostumbrados. Yo, después de vivenciar la real capacidad de esta glándula, no puedo con el lenguaje –sin caer en lugares comunes—describir todo lo sucedido, la sensación más aguda con la que desperté esa mañana, era que nada de lo que había vivido el día anterior es posible sin la existencia de una inteligencia superior,  intuición que –sorprendentemente para mí—Terence Mckenna articula, sosteniendo que el hongo muscaria es, ni mas ni menos que un dispositivo de bioingeniería[6]. Sobre los efectos en la percepción sólo diré que es una fiesta para las capacidades reflexivas del pensamiento, no digo que sea un lindo viaje, sino una fiesta tan brillante como oscura, tanto en la etapa despierta, ¿será eso la cuarta dimensión?, como en la etapa del sueño, de un sueño consciente, lúcido, en donde el pensamiento asciende a medida que deja atrás los miedos y descifra los enigmas, lenguaje que al acabarse las preguntas, al descifrarse los enigmas-enseñanzas del camino, termina rompiendo la dualidad pregunta-respuesta, para terminar en la etapa final transformado en un zumbido-vibración atravesando el espacio-materia, la cual puede ser manipulada en intensidades de frecuencias, iniciando así un nuevo viaje. Durante la experiencia creo haber hecho todas la preguntas que necesitaba ¿pero a quien?[7], y recibir respuestas a cabalidad, no sé si algún día sea necesario volver a esos territorios, quizás sea temor, cabe decir que he conocido personas que han probado amanita muscaria pero no son capaces de articular una narración de lo sucedido, yo a veces digo: al final Dios (o como quiera que se llame ese tío) está a menos de 10 centímetros de la punta de la nariz de cualquiera.

Asombrosa semejanza entre el Ojo de Horus y el corte longitudinal de la glándula pineal, junto a diferentes representaciones de la corteza de piña, en referencia a dicha glándula, en el Vaticano, el Budismo, la Masonería y relieves de Sumeria antigüa…

Wilhelm Reich fue un investigador multidimensional, inventor, médico, psiquiatra y psicoanalista que ideo una sencilla manera de aislar y almacenar el campo de energía vital del ser humano, definido por culturas y filósofos como prana, ki, élan vital, en un dispositivo que llamó acumulador de orgone, energía descubierta al percatarse que el cuerpo tanto en el sexo como en la respiración funciona mediante ciclos de tensión/liberación. Según sus postulados enfermedades como el cáncer son producidas por una supresión de los instintos naturales, por una dolencia sistemática, un bloqueo causado por la frustración crónica de dicha energía, de dicho instinto natural, que a la larga se vuelve crónico, es decir que el cáncer es un biopatía que no se genera en tejidos sanos, sino en tejidos enfermos, cansados, atrofiados de tanto ocultar-reprimir dicha energía, “El acumulador de orgón produce excitación vagotónica del organismo y carga la sangre de orgón, con lo cual aumenta la resistencia del organismo contra las enfermedades. Por eso se convertirá en un instrumento indispensable en la lucha contra aquellas enfermedades que consisten en una reducción de la reacciones de defensa biológica del organismo y en una contracción del aparato vital.”[8] Con estas investigaciones Reich estaba abriendo las puertas de la prevención del cáncer, al descubrir que la más eficaz prevención del cáncer está asociada a nuestra propia energía vital, y que esta misma condensada y cargada (irradiada) de nuevo en el cuerpo es una forma de limpiar, de contrarrestar los agentes tóxicos capaces de generar canceres, de mantener nuestro envase-cuerpo optimo para el flujo de nuestra energía-fuerza vital, es decir un pésimo negocio para la FDA[9] y las industrias asociadas a ella, quienes en conjunto con la CIA, a pesar de negar rotundamente la existencia de la energía orgónica, quemaron toneladas de investigación en torno a esta, encarcelando a Reich quien moriría envenenado en prisión un día antes de apelar a su sentencia.

En la lógica del capitalismo avanzado las enfermedades -en especial las masivas y las de costoso tratamiento- son el negocios de clínicas, laboratorios, hospitales, industrias farmacológicas, etc. El ingerir flúor en el agua provoca daños, principalmente porque entorpece el correcto funcionamiento de nuestro metabolismo, nos aletarga, nos zombifica (etimología africana que quiere decir sin alma), en la lógica de circulo de moebius del capitalismo las enfermedades se generan para vender el remedio, no es casual que las enfermedades de moda, insomnio, depresión, déficit atencional se traten con sucedáneos de melatonina, artificios que equilibran nuestra despotenciada glándula pineal, afectada por agentes tóxicos como el flúor, como dice una canción “nos venden lo que nosotros mismos producimos”, y que producimos por el mismísimo centro de nuestros cerebros. No digo que la fluorización del agua sea la responsable directa, ella es sólo un ápice de un entramado, que pretende debilitar, desequilibrar nuestro potencial natural, nuestra- en palabras de Reich- “fuerza orgónica”.

Notas

[1] Secretar viene de la palabra secreto.

[2] David Wilcock, presentación del libro “The Source Field Investigatión”, Investigaciones sobre el campo de la Fuente, http://www.youtube.com/watch?v=klvct1loGwg

[3] Véase el Documental “La partícula espiritual” (2010), http://www.youtube.com/watch?v=mOxhlGFj_gk

[4] En relación a esto apreciamos que las religiones que ven a Dios son las que recurren a enteógenos, mientras que la religión cristiana se caracteriza por no verlo, por ocultarlo y castigar -como en el caso de Adán y Eva- a quien ose verlo por medio de plantas, ya que si el fiel comprueba por sí mismo que Dios existe en él, se acaba la fe (el sustento de la iglesia católica), se deja por ende de ser fiel.

[5] En algunos animales como la iguana (reptiles) esta glándula evolucionó en ojo, también en algunos peces los cuales son sensibles a la luz, recordemos que los seres humanos nacemos con una parte sensible del cráneo, una mollera.

[6] “Si tenemos en cuenta que la psilocibina es el único indol de 4 sustituciones que aparece en la Tierra, podemos pensar que en realidad es algo artificial, exterior a nuestro planeta, un artefacto tecnológico procedente de una civilización muy avanzada que comprendió la biología. Si miramos el hongo desde este punto de vista, parece mucho más el resultado de un proyecto de ingeniería genética que el producto de la evolución de nuestro planeta. La morfología estructural del hongo es una red, y anticipa el sistema nervioso de los mamíferos o Internet. El hongo psilocibo parece más una herramienta para almacenar información, diseñada para sobrevivir en las condiciones del espacio exterior, viajar por el universo en esporas hasta que alcanza un ambiente adecuado, y reproducirse, transmitiendo la información de otra civilización inteligente al actuar en nuestro cerebro. Puedo imaginar algo semejante realizado por el ser humano en el futuro”. McKenna, Terence: El manjar de los dioses, Paidós, Barcelona, 1999.

[7] “Lo que me resultó sorprendente de los hongos, y que aún me parece sorprendente, es que es animado, que hay alguien que conversa con uno. Se trataba concretamente de una voz en la cabeza, que tenía sentido, y que se ocupaba de los intereses que eran más importantes para mí personalmente. Yo no estaba preparado para eso (…) reconocí que la información no era algo que yo hubiese podido generar. Esa fue la prueba de la otredad”, Mckenna, Terence, The Archaic Revival: Speculations on Psychedelic Mushrooms, the Amazon, Virtual Reality, UFOs, Evolution, Shamanism, The Rebirth of the Goddes and the End Of History, traducido para la versión en español como “La nueva conciencia psicodélica: de la alucinaciones a la realidad virtual”, Planeta Nueva Conciencia, 1994, pág. 28.

[8] Reich, Wilhelm, La biopatía del cáncer, Ediciones Nueva Visión. Buenos Aires, 1985, pág., 383.

[9] Food and Drug Administration: Agencia de Alimentos y Medicamentos o Agencia de Drogas y Alimentos. Es la agencia del gobierno de los Estados Unidos responsable de la regulación de alimentos (tanto paraseres humanos como para animales), suplementos alimenticios, medicamentos (humanos y veterinarios), cosméticos, aparatos médicos (humanos y animales), productos biológicos y derivados sanguíneos.

Apuntes y dudas sobre el “Arte consciente”

3 Nov

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-por Kokote Karancho

Desde hace un tiempo me vengo encontrando con gente que me habla de “arte consciente”, esta idea que cada vez toma mas y mas vigor entre consumidores de música, literatura y arte que han optado por darle un giro algo radical a su vida beneficiándose de hábitos mas saludables como comer sano, meditar, hacer yoga etc.,etc. La idea es bien simple y hasta se podría decir que tiene bastante sentido: El arte también puede ser considerado como alimento, con sus proteínas, vitaminas, aminoácidos o toxinas y por lo tanto no es tan criticable una sabia discriminación en el consumo de música, cine, literatura o lo que sea que uno vaya a consumir dentro de la variada oferta de contenidos artístico-culturales. Aun hoy recuerdo los dichos de un chamán que recomendaba, como primer paso para decondicionar la mente de las ideas toxicas de nuestra cultura, dejar de ver televisión ya mismo y de una vez por todas.También- y aunque no esté del todo de acuerdo con su punto de vista- me viene a la mente la distinción de Gurdjieff entre arte objetivo y arte subjetivo, siendo este último- siempre según el- una vulgar caricatura del “verdadero arte objetivo” basado en -formulas pitagóricas mediante- los secretos del cosmos, el movimiento de las estrellas etc. etc. Gurdjieff solía criticar al arte moderno occidental por considerarlo una alienada expresión del yo, de la subjetividad y de todas esas cosas que uno podría relacionar con la visión miope del ego desesperado de autoexpresión. Claro que Gurdjieff era- a pesar de su singular sabiduría- un hombre de su tiempo, es decir un líder de mente patriarcal, un creyente en la objetividad, algo impensable en estos tiempos de exceso de información, mapas y métodos para acceder a las más diversas realidades cuánticas. Personalmente hace rato considero que la idea de “objetividad” es del todo obsoleta- igual que la de realidad en singular (“realidades”, así en plural, sería mas apropiada) ya que todo depende de los limites cognitivos de las distintas mentes, los condicionamientos impuestos por la propia cultura y en definitiva, la sensación que usualmente queda después de acceder a eso terrenos mentales de mayor “espacio” es que todo se hace y se deshace constantemente o como cantaba el loro de un sabio budista chino “todo es impermanente, todo es impermanente, quiero papa”. Pero, estábamos hablando del “arte consciente” cuando yo de tanta impermanencia termine yéndome a cualquier parte. Retomemos entonces.

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Es que todo surge de charlas más bien banales y sería hipócrita si no confesara que a mis ojos se presenta casi siempre con cierto tono de caricatura: Ella no escucha mas a los Stooges, ahora solo escucha a Ravi Sahamaputudra y su ensamble raga raga. Y no solo porque le da mas placer (lo cual es uno de los mejores argumentos cuando se trata de justificar las propias opciones estético-musicales) si no porque a diferencia de los drogones de Detroit el Ravi hace “arte consciente”, música del alma, ustedes saben. Y claro uno sabe, es que uno no nació ayer. Entonces déjenme decir una cosa y es que en la mayoría de los casos estos planteos me parecen sumamente sospechosos.

Es decir, son ese tipo de sobre-simplificaciones las que suelen atentar contra la riqueza de los distintos matices (a veces mas bien desconcertantes) en este tipo de cuestiones. Ejemplo: Estoy en un recital de música india que me salió lo que un indio gana en un año y desde mi “conciencia” decido olvidarme de mi amiga y de que estoy solo ahí por la misma razón que las abejas revolotean las florcitas. Entonces “estoy ahí” y si fuera un recital de rock ya estaría por mi tercera cerveza, pero ey! uno no nació ayer, ha meditado casi tanto como ha bebido o ha perdido/ganado en el amor. Atención al aire entrando en las fosas nasales, atención al “aquí y ahora”, atención a los músicos que ahora se acercan y empiezan a tocar. ¿Noto cierto nerviosismo en el salón? Silencio sepulcral, alguien estornuda y se siente como un pecado mortal. Músicos argentinos tratando de tener la espalda tan derecha como el gurú indio cuyo poster cuelga en el salón, tensión, concentración y silenciosa reprobación a las pocas notas “pifiadas” de ese extraño instrumento de cuerdas (“Las pifiadas fueron las mejores partes” diría luego un amigo que me acompañaba en mi sorprendida y extrañada conciencia). Bueno, no fue una super-noche diría uno. Después del show los músicos se saludan con respeto mientras yo quedo inquiriéndome si para este tipo de imitación de sabiduría oriental “conciencia” siempre debe significar un brutal asesinato al corazón de Dionisios. Pero dejando de lado eso que muy bien expresó C.G Jung (“La imitación que el occidental hace de la sabiduría oriental suele ser un tanto penosa”-Jung siempre insistia en que occidente podía aprender mucho de oriente pero siempre buscando y creando sus propias formas) planteemos ahora las siguientes cuestiones:

 ¿Es la conciencia algo que pueda ser adquirido por el simple hecho de escuchar tal o cual música, por consumir tal o cual expresión artística? O mejor aun ¿Es la conciencia “algo” a ser adquirido o es más bien algo que está a cada momento, cada vez que la observamos? ¿Es que importa realmente el “soporte” que cada uno use en la propia búsqueda de esa chispa de conciencia infinita revoloteando en el interior del si-mismo? O dicho de otro modo ¿Vamos a quejarnos si en cierto momento algún joven empepado hasta las tripas tiene un profundo insight sobre la naturaleza del cosmos con“We will Fall” de los Stooges en vez de haberlo hecho después de un prolongado ayuno con los ragas de Swami Murundurumandanga? ¿Que importa que Iggy Pop sea una estrella de rock aburrida (quizas el Swami use su status de gurú como pantalla para realizar operaciones de lavado de narco dólares, nunca se sabe estos días)? ¿No son Iggy y los hermanos Asheton, el Swami, el meditador experto, el chico empepado hasta las tripas, mi amiga la del arte consciente y quien esto escribe fenómenos de vacuidad ayoica entrelazados en la impermanencia de una singularidad de no-tiempo y eternidad.?¿No era Samsara igual a Nirvana?
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Pd1- Este post fue escrito mientras de fondo sonaban Boredoms, the Upsetters, Residents, OOIOO, The Fall, Augustus Pablo y algunos otros en el “shuffle” cuantico de mi winamp. ?Hubiese salido mejor con música tibetana de fondo?

Pd2- Hasta donde puede averiguar tanto Ravi Sahamaputudra como Swami Murundurumandanga son solamente personajes de ficción creados únicamente por propósitos de diversión y retórica. Cualquier relación con personajes reales debe entenderse como pura coincidencia en un mundo de imprevisibles probabilidades.

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