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Apuntes y dudas sobre el “Arte consciente”

3 Nov

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-por Kokote Karancho

Desde hace un tiempo me vengo encontrando con gente que me habla de “arte consciente”, esta idea que cada vez toma mas y mas vigor entre consumidores de música, literatura y arte que han optado por darle un giro algo radical a su vida beneficiándose de hábitos mas saludables como comer sano, meditar, hacer yoga etc.,etc. La idea es bien simple y hasta se podría decir que tiene bastante sentido: El arte también puede ser considerado como alimento, con sus proteínas, vitaminas, aminoácidos o toxinas y por lo tanto no es tan criticable una sabia discriminación en el consumo de música, cine, literatura o lo que sea que uno vaya a consumir dentro de la variada oferta de contenidos artístico-culturales. Aun hoy recuerdo los dichos de un chamán que recomendaba, como primer paso para decondicionar la mente de las ideas toxicas de nuestra cultura, dejar de ver televisión ya mismo y de una vez por todas.También- y aunque no esté del todo de acuerdo con su punto de vista- me viene a la mente la distinción de Gurdjieff entre arte objetivo y arte subjetivo, siendo este último- siempre según el- una vulgar caricatura del “verdadero arte objetivo” basado en -formulas pitagóricas mediante- los secretos del cosmos, el movimiento de las estrellas etc. etc. Gurdjieff solía criticar al arte moderno occidental por considerarlo una alienada expresión del yo, de la subjetividad y de todas esas cosas que uno podría relacionar con la visión miope del ego desesperado de autoexpresión. Claro que Gurdjieff era- a pesar de su singular sabiduría- un hombre de su tiempo, es decir un líder de mente patriarcal, un creyente en la objetividad, algo impensable en estos tiempos de exceso de información, mapas y métodos para acceder a las más diversas realidades cuánticas. Personalmente hace rato considero que la idea de “objetividad” es del todo obsoleta- igual que la de realidad en singular (“realidades”, así en plural, sería mas apropiada) ya que todo depende de los limites cognitivos de las distintas mentes, los condicionamientos impuestos por la propia cultura y en definitiva, la sensación que usualmente queda después de acceder a eso terrenos mentales de mayor “espacio” es que todo se hace y se deshace constantemente o como cantaba el loro de un sabio budista chino “todo es impermanente, todo es impermanente, quiero papa”. Pero, estábamos hablando del “arte consciente” cuando yo de tanta impermanencia termine yéndome a cualquier parte. Retomemos entonces.

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Es que todo surge de charlas más bien banales y sería hipócrita si no confesara que a mis ojos se presenta casi siempre con cierto tono de caricatura: Ella no escucha mas a los Stooges, ahora solo escucha a Ravi Sahamaputudra y su ensamble raga raga. Y no solo porque le da mas placer (lo cual es uno de los mejores argumentos cuando se trata de justificar las propias opciones estético-musicales) si no porque a diferencia de los drogones de Detroit el Ravi hace “arte consciente”, música del alma, ustedes saben. Y claro uno sabe, es que uno no nació ayer. Entonces déjenme decir una cosa y es que en la mayoría de los casos estos planteos me parecen sumamente sospechosos.

Es decir, son ese tipo de sobre-simplificaciones las que suelen atentar contra la riqueza de los distintos matices (a veces mas bien desconcertantes) en este tipo de cuestiones. Ejemplo: Estoy en un recital de música india que me salió lo que un indio gana en un año y desde mi “conciencia” decido olvidarme de mi amiga y de que estoy solo ahí por la misma razón que las abejas revolotean las florcitas. Entonces “estoy ahí” y si fuera un recital de rock ya estaría por mi tercera cerveza, pero ey! uno no nació ayer, ha meditado casi tanto como ha bebido o ha perdido/ganado en el amor. Atención al aire entrando en las fosas nasales, atención al “aquí y ahora”, atención a los músicos que ahora se acercan y empiezan a tocar. ¿Noto cierto nerviosismo en el salón? Silencio sepulcral, alguien estornuda y se siente como un pecado mortal. Músicos argentinos tratando de tener la espalda tan derecha como el gurú indio cuyo poster cuelga en el salón, tensión, concentración y silenciosa reprobación a las pocas notas “pifiadas” de ese extraño instrumento de cuerdas (“Las pifiadas fueron las mejores partes” diría luego un amigo que me acompañaba en mi sorprendida y extrañada conciencia). Bueno, no fue una super-noche diría uno. Después del show los músicos se saludan con respeto mientras yo quedo inquiriéndome si para este tipo de imitación de sabiduría oriental “conciencia” siempre debe significar un brutal asesinato al corazón de Dionisios. Pero dejando de lado eso que muy bien expresó C.G Jung (“La imitación que el occidental hace de la sabiduría oriental suele ser un tanto penosa”-Jung siempre insistia en que occidente podía aprender mucho de oriente pero siempre buscando y creando sus propias formas) planteemos ahora las siguientes cuestiones:

 ¿Es la conciencia algo que pueda ser adquirido por el simple hecho de escuchar tal o cual música, por consumir tal o cual expresión artística? O mejor aun ¿Es la conciencia “algo” a ser adquirido o es más bien algo que está a cada momento, cada vez que la observamos? ¿Es que importa realmente el “soporte” que cada uno use en la propia búsqueda de esa chispa de conciencia infinita revoloteando en el interior del si-mismo? O dicho de otro modo ¿Vamos a quejarnos si en cierto momento algún joven empepado hasta las tripas tiene un profundo insight sobre la naturaleza del cosmos con“We will Fall” de los Stooges en vez de haberlo hecho después de un prolongado ayuno con los ragas de Swami Murundurumandanga? ¿Que importa que Iggy Pop sea una estrella de rock aburrida (quizas el Swami use su status de gurú como pantalla para realizar operaciones de lavado de narco dólares, nunca se sabe estos días)? ¿No son Iggy y los hermanos Asheton, el Swami, el meditador experto, el chico empepado hasta las tripas, mi amiga la del arte consciente y quien esto escribe fenómenos de vacuidad ayoica entrelazados en la impermanencia de una singularidad de no-tiempo y eternidad.?¿No era Samsara igual a Nirvana?
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Pd1- Este post fue escrito mientras de fondo sonaban Boredoms, the Upsetters, Residents, OOIOO, The Fall, Augustus Pablo y algunos otros en el “shuffle” cuantico de mi winamp. ?Hubiese salido mejor con música tibetana de fondo?

Pd2- Hasta donde puede averiguar tanto Ravi Sahamaputudra como Swami Murundurumandanga son solamente personajes de ficción creados únicamente por propósitos de diversión y retórica. Cualquier relación con personajes reales debe entenderse como pura coincidencia en un mundo de imprevisibles probabilidades.

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